¡Refútenme!

“Muchos han dicho que no hay filosofía en América Latina. Ahora con este libro yo les digo: refútenme esto, aquí hay tesis duras y probadas, escriban otro librito así (más de mil 100 páginas) para decirme que no la hay”. Así habló Enrique Dussel al periódico “La Jornada” poco antes de presentar la monumental obra, producto de un equipo internacional de especialistas coordinados por el filósofo nacido en Mendoza, Argentina, naturalizado mexicano y autor de más de 50 libros publicados en México y otros países.

La aparición del libro “El pensamiento filosófico latinoamericano, del Caribe y ‘Latino’. 1300-2000. Historia, corrientes, temas y filósofos” reseña, como el subtítulo hace evidente, siete siglos de filosofía y filósofos en la región, desde los pueblos originarios hasta el eminente filósofo mexicano Adolfo Sánchez Vázquez.

La aparición del texto será, sin duda, polémica pero indispensable para llenar un vacío de conocimiento sobre la filosofía latinoamericana, no sólo del mundo hacia nuestro continente, sino también entre nuestros países y filósofos. Coyunturalmente es un afortunado nacimiento que alimentará la discusión en el panorama educativo nacional, en un momento en que se desata una nueva ola de críticas por la decisión de la SEP de dar marcha atrás a sus acuerdos de incluir las disciplinas filosóficas en el curriculum de la educación media superior, de donde habían pretendido desterrarlas y “transversalizarlas” -y en lo cual están empeñados.

¿Para qué sirve la filosofía en tiempos de globalización? Se preguntan con aires despectivos en las oficinas de los ministerios de educación. Enrique Dussel nos ofrece parte de la respuesta: “yo pienso que puedo estudiar a Hegel, Kant y Marx como un instrumento para pensar la realidad estética, política, antropológica, la que sea… Yo tenía un maestro que decía: la filosofía no estudia a la filosofía, estudia la realidad, estudia la filosofía como instrumento pero no se queda en el método.”

Probablemente allí están la incomodidad de la filosofía y la razón del nuevo intento de excluirla del curriculum de los bachilleres. Concebida como Dussel y su maestro no es inocua y genera preguntas también incómodas. Con su intento de suprimirla quizá pretendan evitarnos la tarea de estudiar una realidad injusta, lacerante y ahora peligrosa, una realidad que debe ser transformada por el trabajo, la inteligencia y las palabras, no sólo por la mercadotecnia o las armas en las calles. Por eso, y por muchas razones, bienvenidas las más de mil páginas del nuevo libro de Dussel, y bienvenida, por supuesto, la edificante presencia del filósofo Fernando Savater en la Universidad de Colima durante la siguiente semana.

Fuente: Periódico El Comentario

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