Agenda para las universidades

El jueves anterior presenté una conferencia para ingresar al Seminario de Cultura Mexicana corresponsalía Colima. A continuación compartiré un extracto.

Los desafíos de las universidades son enormes y complejos. Me detendré en algunos de los estratégicos para delinear una agenda de la educación superior mexicana:
1) La UNESCO ha reconocido, recientemente, que no hay educación de calidad sin equidad, y que debemos pasar de la igualdad en el acceso todavía lejana en nuestro país a la igualdad de oportunidades de calidad.
2) Consolidar la noción de la educación como un derecho y no como una mercancía sujeta al libre mercado. La cobertura en la educación superior, por ejemplo, es un asunto de derechos humanos, un desafío ético; tenemos que preguntarnos: ¿los mexicanos deben ser educados, merecen educarse, pueden educarse? Los discursos dictan una respuesta, los hechos desmienten. A Pesar de los avances en la materia, ocupamos sitios secundarios en América Latina, para no compararnos con otros continentes.
3) Revitalización de la academia frente a tres procesos que crecen y pueden aplastarnos: la jubilación de sus académicos (no sólo como dificultad financiera, sino como problema académico); el imperio de la burocracia, que trastoca la relación entre fines y medios, y la pulverización del trabajo colegiado auténtico.
4) Ponderar la relevancia social de la educación en un contexto lacerado por pobreza y violencia. El compromiso social de la universidad es un clamor de varias reuniones internacionales; de las cumbres mundiales de París, por ejemplo.
5) La formación de los profesores que conformarán las plantas docentes en las próximas dos décadas es un asunto clave. Hoy tenemos más doctores que nunca, más investigadores en el Sistema Nacional, la pregunta es si tenemos mejor docencia que antes. El profesorado de tiempo completo, en aras de conquistar el perfil Promep de la SEP, que significa la adscripción a una élite formal, puede ganar el perfil indeseable frente a los alumnos.
6) La evaluación como un discurso técnico está desviando la mirada hacia lo formal, perdiendo de vista lo cualitativo. El frenesí por indicadores y progresos trimestrales es semejante a la pretensión de determinar el número de arcángeles que caben en la cabeza de un alfiler.
7) La universidad es una institución reflexiva y no puede abandonar dicha responsabilidad. Desde la fundación de la Universidad de Bolonia las universidades son sede de discusiones públicas, no pueden plegarse ciegamente a los Estados, aunque de ellos dependen. No es ingratitud, es la función social que les corresponde.

Fuente: Periódico El Comentario

Comentarios

  1. Arthur Edwards dice:

    Para ESDEPED, se debe quitar los puntos por antigüedad o grado. Eso no tiene que ver con productividad. Se debe tomar criterios de CONACYT y de organizaciones que “rankean” universdades y tener criterios que favorecen por mucho trabajos internacionales. Hay mucha “pseudoproductividad” que no se esta diferenciando de productividad e integración nacional e internacional.

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