Alianza estratégica por la educación colimense

Cuando se publicó en 2018 la convocatoria para el Fondo INEE/Conacyt, la Dirección del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en Colima invitó a las instituciones públicas dedicadas al campo educativo, a reunirnos para analizar la posibilidad de presentar proyectos interinstitucionales. Durante varias sesiones, entre agosto y septiembre, tuvimos la asistencia de representantes del Instituto Superior de Educación Normal de Colima (Isenco), la Unidad 61 de la Universidad Pedagógica Nacional y varias áreas de la Universidad de Colima, así como de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado.

El ánimo en todos los participantes era propositivo, de compromiso con las instituciones y la educación estatal. No fue posible concretar los proyectos colectivos para competir en la convocatoria, pero esbozamos distintas posibilidades de colaboración. El primer producto ya se concretó: la Red de Evaluación Educativa de Colima, anunciada el 11 de febrero en la Universidad de Colima.

El segundo reto parecía más ambicioso, porque implicaba un compromiso formal, pero fue posible por la voluntad del rector de la Universidad, ante quien expuse las bondades del acuerdo; el secretario de Educación, por su parte, expresó también la decisión de sumarse en el acompañamiento y a través del Isenco. Con los directores del Isenco y de la UPN, colegas y amigos, la gestión fue fácil porque había convencimiento de las posibilidades.

El jueves pasado se firmó el documento en la Sala de Juntas de Rectoría, y en los discursos se palpó la decisión de que sea un hecho histórico para la educación colimense. Gracias al compromiso de las partes, serán factibles, entre otras acciones, la movilidad de estudiantes, un ejercicio cada vez más indispensable para completar la formación profesional; así, por ejemplo, los alumnos que estudian pedagogía en la UdeC podrán cursar un semestre o materias en las otras instituciones, para profundizar su preparación en el campo docente, ámbito esencial de la UPN y el Isenco. Y viceversa, por supuesto.

Los profesores podrán realizar movilidad académica, desarrollar investigaciones conjuntas, asesorar tesis, publicar artículo o libros, y de forma muy necesaria, emprender programas para la formación y actualización de los maestros en ejercicio, a través de cursos, talleres, especialidades, diplomados o maestrías.

El territorio para la cooperación no tiene fronteras; la voluntad de sumar enriquece. Estoy seguro: la firma del convenio no será solo una imagen para la foto o la nota periodística; es punto y aparte en la historia reciente de la educación en Colima. Las autoridades hicieron su parte; toca a los actores centrales la suya.

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