Candidatos presidenciales en las universidades

En días recientes hemos leído, visto o escuchado que los candidatos presidenciales tienen encuentros con estudiantes de universidades privadas. Ahora toca el turno al Tec de Monterrey en la ciudad norteña. Por allá desfilaron varios candidatos. Me abstengo de nombrarlos; a juzgar por las notas periodísticas, unos con más fortuna que otros.

Que los candidatos desfilen por las universidades privada es una práctica sana, necesaria de cara a la juventud, tan golpeada en los años recientes por desapariciones como las de Ayotzinapa o Tonalá, por la precariedad laboral o los oscuros horizontes laborales que les acechan, en México y otros países.

Nadie puede estar en contra de que las juventudes habitualmente privilegiadas que asisten a las instituciones educativas más elitistas, como el Tec o el ITAM, tengan diálogos con las prominentes figuras de la política en momentos coyunturales. Lo que extraño es que los candidatos rehúyan, no sean invitados o no acepten acudir a las universidades públicas. Ignoro las razones, y tal vez peco de ingenuo, pero sigo sosteniendo que las universidades públicas son los espacios naturales para el ejercicio del pensamiento y la pluralidad, de las razones y las ilusiones, de las rebeldías y las voluntades inquebrantables que inciten a replantearse marcos instituidos. Es cierto, la experiencia o la realidad a veces contradicen mi optimismo.

Los candidatos no podrían estar en todas, pero me parecería un gesto de coherencia que pasaran por la UNAM, la Universidad de Guadalajara, la Autónoma de Nuevo León, de Yucatán o Colima. Que en las universidades públicas, sin boato, les recibieran los estudiantes y conversaran de frente sobre sus problemas, inquietudes y convicciones. O ante las comunidades de académicos, donde expusieran sus ideas educativas, sobre la ciencia y la cultura.

Los problemas nacionales no se resuelven en las universidades, pero es de allí, de sus egresados, estudiantes y profesores, de donde dimana una de las más poderosos fuerzas transformadoras de la sociedad.

Ojalá el lunes, el martes o cualquier día de las próximas semanas me despierte con las noticias escuchando que el candidato tal o cual conversó o discutió con los estudiantes de cualquier universidad pública del país. Ojalá.

Comentarios

  1. Margarita Manzo dice:

    Comparto totalmente sus reflexiones, sin embargo, desafortunadamente la clase política usa esos espacios y puede usar la información para sus fines. Tal es el caso del Tec de Monterrey, donde un ejercicio hecho por estudiantes (Actua 2018), se usó muy bien para hacer tendencia en redes sociales a cerca de un candidato. En algun twit decía molesto un estudiante “No usen a mi Universidad…”. Creo que son los riesgos que podemos encontrar cuando se abre el espacio en las Instituciones Educativas. Un saludo, apreciable Dr. Juan Carlos.

  2. Margarita Manzo dice:

    Muy ciertas sus palabras y también coincido con ellas. Sin embargo, algunas acciones se opacan con sucesos colaterales. Tal es el caso del Tec de Monterrey, donde una actividad realizada por estudiantes (plataforma Actua 2018) fue utilizada por algun candidato para invadir las redes, comentando que los estudiantes del Tec apoyan al referido actor…”No usen mi Universidad” mencionaba indignado en un twit un estudiante, cuya voz se apaga, ante la efervescencia de los comentarios. Tal vez sea un motivo, para pensar si conviene invitar a los politicos. Reciba un abrazo afectuoso.

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