De lectores y periódicos

La lectura de diarios no figura entre las costumbres más placenteras de las mexicanas y mexicanos. Eso es evidente en el tiraje de los rotativos de circulación nacional o estatal, antes y después de que se consultaran en internet. Por razones que no viene al caso comentar ahora, y de las cuales tengo poca certidumbre, al compatriota –en términos generales- parece agradarle más la idea de enterarse de la vida, obra, desgracias e infidelidades de los “famosos”, antes que de los acontecimientos en el mundo, el país o el estado. Respetables son las opciones y decisiones de cada quien y no pretendo siquiera ponerlas en cuestión, aunque creo que vivir así, prendidos del chisme y el escándalo, no es la forma más coherente de enseñar a los jóvenes y niños cómo protagonizar una ciudadanía responsable.

Otro considerable número de mexicanos decidió abiertamente no leer periódicos ni escuchar noticieros, pues las malas noticias abundan y es preferible huirles. Como si sólo con eso el mundo se convirtiera en una copia del bosque de los cien acres del osito Pooh. La declaración de Vicente Fox acerca de por qué no leía noticias, lo convierte en líder vitalicio de este contingente. Pero como dije arriba: es admisible su postura.
Supongo que habrá varias razones para explicar porqué los mexicanos leemos el periódico menos que en otras naciones, pero hay una que sí me parece digna de señalar: la mala calidad de algunos de nuestros medios impresos, lo aburrido de leer a reporteros que sólo piensan en cumplir la cuota cotidiana y no en informarnos o compartirnos un punto de vista, con una mínima dosis de pasión por su oficio.

El esquema reiterativo que usan muchos periódicos hace que las noticias no sean atractivas en la forma. En Colima, la cantidad de erratas que aparecen en algunos medios es injustificable, y visualmente una ofensa a quien paga por un medio descuidado. Cierto, los gazapos son parte del quehacer periodístico, pero la frecuencia y tamaño exhiben a quienes los cometen y a quienes tienen la obligación de enmendarlos.

Por otro lado, la originalidad tampoco abunda en la noticia: luego de una rueda de prensa las notas suelen ser las mismas, en una confesión de flojera desagradable para los lectores de más de un periódico. En síntesis, tenemos pocos lectores, menos de los que sería deseable, o menos de los que están enterados de los resultados deportivos o los chismes de los artistas y, a esos pocos, ciertos diarios les propinan ediciones inaceptables.

No cabe duda que la presencia de los medios los ha vuelto un ojo acechante de enorme poderío frente al gobierno y la sociedad civil, pero me queda la duda si la calidad de algunos medios está a la altura de dicha relevancia. Twitter@soyyanez

Fuente: Periódico El Comentario

Comentarios

  1. karina dice:

    Claro interesa mas a las personas estar al tanto de la vida privada de los famosos, que enterarse de lo que ocurre en nuestro pais o incluso en nuestro propio estado, evadiendo asi la realidad en la que vivimos, somos muy pocos los que vemos los noticieros o los que leemos el periodico… Esta desgraciadamente es la realidad.

  2. Gracias por tu opinión Karina; me alegra coincidir en nuestros puntos de vista.

    Hola Circe, saludos afectuosos.

  3. anzoni oswaldo olmos zarate dice:

    tiene toda la razon es por eso que desde chico se debe de inculcar la lectura a los niños y sobre todo lectura que sirvan a el.

  4. De acuerdo Anzoni, en casa inicia la solución del problema. La educación es una tarea social y global; nos compete a todos.

  5. Arthur Edwards dice:

    Parte de madurar cognositivamente es saber cuando te desperdician el tiempo con tonterías. Cuando uno enfrenta este dilema tan común en la actualidad, la person con madurez casi siempre va a optar por algo que le enaltece el espirto, enseña algo a su cerebro, hace el corazón palpitar más recio y que da pasión a la vida.

Deja tu comentario JuanCarlos Yáñez