DIRECTORES: SOLUCIÓN DEL PROBLEMA O PARTE DEL MAL

Guillem Balagué cuenta en su libro sobre Pep Guardiola (“Pep Guardiola. Otra manera de ganar. La biografía”, Barcelona, Roca Editorial de Libros, 2013), que el entrenador catalán explicó alguna vez que existen dos tipos de entrenadores: aquellos que creen que los problemas se resuelven solos y los decididos a resolverlos.

Con la alta probabilidad de que tal división esconda, uniforme o desconozca una más amplia gama, es útil para ilustrar dos de los grandes bandos que habitan en la escuela o toman decisiones que la afectan o benefician, y así reaccionan ante las abrumadoras complicaciones que enfrenta el aparato escolar.

Que haya una marcada heterogeneidad no debe sorprender a nadie. En general no existen cursos especializados para ser director de una escuela, ni preocupa demasiado que haya preparación previa. Por lo común prevalecen el empirismo, la improvisación y una cierta incomprensión frente a las tareas de gestión. Los efectos son desastrosos. Normalmente los directores suelen asumirse como representantes de la autoridad, no trabajan para convertirse en líderes de sus comunidades; suponen, y decirlo es una bobada, que con su nombramiento vienen incluidas sapiencia y liderazgo.

Los líderes auténticos, democráticos resuelven los problemas o los conflictos, que son inevitables en las organizaciones escolares, pero además actúan para evitar el resurgimiento de otros, y cuando aparecen, procuran minimizar daños. Se concentran en procurar que los demás, sus profesores y estudiantes, el resto del personal, encuentren las condiciones óptimas para desempeñarse.

Una consecuencia de aquellos directores que no resuelven problemas, que los dejan pasar, es el agotamiento de las emociones (si habían) y la aniquilación de las iniciativas. Envejece la escuela, no sólo el edificio, también la comunidad humana. Al inexorable paso de los años, que puede acarrear un proceso de natural decadencia, no lo asisten las ventajas de la edad, como la madurez, tolerancia o sabiduría; pero sí acentúa los defectos: anquilosamiento, mecanización, predominio de la rutina, cerrazón, intolerancia, esclerosis.

Cuando las instituciones debieran sustentar sus proyectos educativos con mayor solvencia por los aumentos de la escolaridad en el personal académico, las huellas no revelan más experiencia o madurez. Las responsabilidad son múltiples porque el problema no es unicausal, pero los directores juegan un papel crucial. Entonces es preciso volver los ojos al interior, a las y los gestores, no solamente a los profesores; son parte del problema, pero en ellos reside una dosis de la solución.

La escuela ha sido, con indeseable frecuencia, el territorio donde se apuesta a no desenredar los problemas, a que los conflictos se resuelvan solos o a que los profesores “conflictivos” sean cambiados a otra área. Así parece funcionar el sistema educativo con esa clase de directivos: aislando los ruidos (los conflictos), justificando yerros, enredando, acosando a los inquietos, denostando a quienes visibilizan las dificultades o tienen opiniones distintas, aplaudiendo servilmente, todo, menos resolviendo por los problemas. Como cuando un ruido extraño en el auto nos hace subir los cristales para no escucharlo, aunque se agraven los daños, y hasta que el auto no avance más.

Comentarios

  1. Ing. Jorge Ochoa dice:

    Como dice el titulo del articulo, los directivos algunas veces solucionan los problemas y otras son causantes de estos, en multitud de casos, el directivo llega a ese puesto porque le conviene a la autoridad y no se toma en cuenta a la comunidad escolar, por otra parte los directivos duran relativamente poco en la escuela, algunos regresan a sus anteriores responsabilidades, perdiendose la experiencia adquirida, si es que la hubo, otros directivos los cambian de plantel donde otra vez se inicia el ciclo, resuelve los problemas o los causa, se tiene la creencia que por la experiencia adquirida en puestos anteriores es suficiente, no siempre es asi. Es cierto no hay una formacion de directivos adecuada e independientemente de titulos y doctorados no todos tienen la facilidad para ser directivos, falta mucho trabajo al respecto.

  2. arthur edwards dice:

    Los maestros y otros actores sirven para facilitar los labores administrativos en vez de que ellos sean facilitadores para optimizar el proceso enseñanza-aprendizaje.

Deja tu comentario