Educación indígena: mirada desde Colima

Desde el viernes he dedicado algunas horas del fin de semana a la tesis elaborada por Diana León y Carlos Miramontes, jóvenes recién egresados de la licenciatura en pedagogía en la Universidad de Colima. Tengo presente el momento en que nació en su cabeza la idea de emprenderla en un tema inédito entre los proyectos de los pedagogos colimenses. Fue hace dos años, al terminar una conferencia que impartí en nuestra Facultad, durante la cual dediqué unos minutos a comentar el informe entonces muy reciente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) sobre la educación indígena.

Las cifras que expuso aquel reporte documentaban lo que ya podía suponerse, se sabía de manera aislada o se ignoraba de esa descuidada parcela del sistema educativa nacional. Los datos contundentes revelaban la magnitud del muro que el país había levantado para aislar a la considerable población indígena.

Conmovidos probablemente por aquella información, Diana y Carlos me esperaron y en el camino a la salida me preguntaron si podríamos trabajar en ese tema, para su proyecto del seminario de investigación. Acepté sorprendido por su interés. La experiencia fue positiva: ambos fueron estupendos estudiantes y muy responsables en su tarea investigativa.

La tesis tiene como título “Análisis de políticas educativas indígenas”, y analiza la respuesta que cuatro estados del país, Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Yucatán dieron a las directrices o recomendaciones de política educativa emitidas por el INEE, especialmente a la quinta de seis, a saber: Garantizar centros escolares con infraestructura y equipamiento que respondan a las necesidades de las comunidades indígenas.

Las respuestas estatales podrían intuirse, y su precariedad explica el abandono de la educación indígena y su previsible persistencia; pero del contenido, el proyecto o las conclusiones no me corresponde hablar por ahora, mientras se presenta en el examen profesional.

Quiero resaltar que la experiencia fue muy estimulante, además, por la disposición de participantes que no estaban en el guion original, pero fueron invitados y aceptaron generosos, me refiero a los directores en ese momento del INEE en las cuatro entidades federativas: Gabriela Uribe (Guerrero), Magnolia Bolom (Chiapas), Javier Mancilla (Oaxaca) y Alfonso Paz (Yucatán), quienes fueron entrevistados vía Skype y enriquecieron las perspectivas.

Espero que la tesis se exponga pronto; que Diana y Carlos tengan su título mediante esa opción y que la experiencia les haya dejado una huella significativa en la última etapa de su formación, como a mí colaborar. Tiene un valor adicional: podría ser el punto de partida de otras en ese campo, al cual ya ingresaron estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional, explorando la situación educativa en los albergues para jornaleros migrantes y sus niños.

Visibilizar zonas penumbrosas del sistema educativo es una responsabilidad pedagógica, es decir, política y ética, sobre todo, en un país tremendamente lastrado por inequidades.

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