El baile de las cifras

La elaboración de cifras para complacer a quien manda está documentada con suficiencia. En el campo de la educación Manuel Gil Antón es un incisivo experto en desenredar los hilos que se tejen extrañamente; su habilidad y el descaro de los números oficiales ayudaron a desvelar el milenario arte de inventar estadísticas que se mueven o estiran a la medida de lo que se desea y no precisamente como reflejo de hechos reales.

Una nota de la agencia SUN leída el 11 de marzo me impulsó a un ejercicio de contrastación entre estadísticas oficiales, para exponer mis perplejidades y las inconsistencias en los datos.

Dice la nota: “Al presentar un balance de los indicadores del rezago educativo al año 2010 y lanzar la convocatoria de la Jornada nacional 2011…” Juan de Dios Castro Muñoz explicó las buenas nuevas en materia de combate al rezago: en México ya sólo existen 31.6 millones de personas mayores de 15 años en condición de rezago. También habría dicho que en una década un millón de mexicanos abandonaron dicha condición (una década atrás, dijo, eran 32.6). Entre 2000 y 2010 el número de analfabetos, siempre siguiendo la nota, se redujo en poco más de 500 mil personas “al pasar de 5.9 millones a 5.4 millones.” Finalmente, informó la evolución en el rezago: los que no tenían primaria pasaron de 11.7 millones a 9.8 millones, y en secundario aumentó de 14.8 a 16.4 millones.

Sin mucho interés en principio, la nota me sorprendió después. Las cifras del director del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), Juan de Dios Castro, contradecían las que tenía por verídicas desde hace diez años, cuando se publicó el programa educativo en el sexenio de Vicente Fox. Entonces, comparé los datos de Juan de Dios Castro con las de Fox y con el último año de Felipe Calderón: ¡los datos no coinciden! ¿Alguien mintió o se corrigieron los errores?

Vamos a analizar punto por punto. En el Programa Nacional de Educación 2001-2006, es decir, hace una década, el punto de referencia del director general del INEA, las cifras eran las siguientes: los mexicanos en rezago –sin educación básica completa- eran 32.5 millones, repartidos en 5.9 millones de analfabetos, 11.7 sin primaria completa y 14.9 sin secundaria terminada. Felipe Calderón en su cuarto informe, hace meses, actualizó las cifras; textualmente expuso: “el rezago educativo de adultos analfabetas y sin primaria o secundaria terminada comenzó a disminuir desde 2006, ubicándose en 2010 en 33.4 millones.”

Reconstruyamos: el rezago educativo en 2001 era de 32.5, luego aumentó para empezar a disminuir en 2006 y ubicarse en 33.4 millones en 2010, 900 mil más que en 2001. ¡Extraña trayectoria! Entre el programa de Fox y el del cuarto informe de Calderón el rezago aumentó un millón en diez años, pero luego disminuyó entre el cuarto informe de Calderón y diciembre de ese año de 33.4 a 31.6, es decir, un millón 800 mil. ¿Cómo es posible tal comportamiento? Inconsistencia, es el eufemismo que podríamos usar.

Veamos el analfabetismo. Decíamos que en 2001 (con cifras de 2000) era de 5.9 millones. En el cuarto informe de Calderón, de nuevo hace seis meses, dijeron lo siguiente: “En 2010, el índice nacional de analfabetismo de la población de 15 años y más, fue de 7.4%, 0.5 décimas de punto porcentual menos que en 2007, lo que representó que 38,636 personas dejaron esta condición de rezago”. Hay dos interpretaciones: el analfabetismo se redujo en 38 mil personas entre 2007 y 2010, o sólo en 2010. En cualquiera de los dos, el avance es paupérrimo. En cambio, Juan de Dios Castro dijo lo que ya escribimos: que en una década el analfabetismo se redujo en 500 mil. Si multiplicáramos el pírrico avance de 0.5 décimas en 2010 con respecto a 2007, por diez años, entonces la suma serían 380 mil y no 500 mil. 120 mil, dirán, es un pequeño grupo respecto a la población nacional, pero es una porción considerable con respecto a las cifras que comentamos.

¿No tendrían que ser consistentes las cifras oficiales? ¿Qué puede pensar en ciudadano que toma los datos y analiza los elementales aspectos que revela? ¿De qué se trata? ¿Cuáles son los datos reales en estos indicadores? ¿Hay datos reales? ¿Importa la gente que representan tales indicadores? ¿Importa la educación? Twitter@soyyanez

Fuente: Periódico El Comentario

Comentarios

  1. Arthur Edwards dice:

    Y con el inalfabetismo funcional podemos agregar a muchos más que por vergüenza no se reporta. CEPAL califica “inalfabetismo funcional” como lecto-escritura equivalente sexto año.

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