ESCUELA, CONFLICTO Y DEMOCRACIA

21642767Uno de los autores más claros y sugerentes en el propósito de comprender sociológicamente a las escuelas es Stephen J. Ball, autor de un texto ya clásico en esa pretensión: La micropolítica de la escuela. Hacia una teoría de la organización escolar, publicado en 1989 por Editorial Paidós y el Ministerio español de Educación y Cultura.

A partir de señalar las carencias en el incipiente campo de estudios de la escuela como organización, Ball expone su propuesta para construir una mirada a la micropolítica de las escuelas. Las define, igual que a las otras organizaciones sociales, como “campos de lucha, divididas por conflictos en curso o potenciales entre sus miembros pobremente coordinados e ideológicamente diversos”. Entonces, sostiene, si queremos comprender la naturaleza de las escuelas, necesitamos comprender sus conflictos.

Aclara: no caerá en la trampa de ver sólo conflictos donde otros ven armonía o consenso, pero en su perspectiva, lo anormal (no usa la expresión tal cual) e improbable es que no existan los conflictos. En el Prólogo, Mercé Boix I Navarro precisa: el conflicto, cuando no es crónico, es señal de vitalidad y de participación democrática. El conflicto, pues, a diferencia de las interpretaciones dominantes, no es una patología ni una enfermedad. Más todavía, Boyd-Barret, citado en el libro, afirma: “El conflicto entre grupos en las organizaciones no sólo es un hecho inevitable de la vida organizativa, sino que puede ser juzgado también como un proceso mediante el cual las organizaciones crecen y se desarrollan a lo largo del tiempo”.

La comprensión de la micropolítica, es decir, del mundo interior de la escuela, implica conocer los estilos del director, cómo se toman las decisiones, quiénes apoyan y quienes se oponen, la coordinación de las reuniones, la distribución de recursos y la promoción de las personas, sus conflictos; por tanto, debe examinar tres esferas esenciales: los intereses de los actores principales, el mantenimiento del control de la organización y los conflictos alrededor de la política.

Aquí tenemos, pues, una propuesta para comprender los entresijos de una institución poco amigable con las innovaciones, naturalmente conservadora, presa de intereses grupales y enquistada. Una propuesta, en clave freireana, para denunciar sus problemas, rutinas y dogmas, y para empezar a trazar un proyecto ligado a la problemática social, más abierto y democrático.

Comentarios

  1. arthur edwards dice:

    Exactamente! La disonancia cognitiva obliga uno a reflexionar y luchar, a veces, contra lo que tiene estructurado previamente en cuanto a sus conocimientos, acciones, pensamientos, ideología, etc. La escuela que promueve el aprendizaje “significativa” obliga que sus alumnos cuestionen, critiquen, debaten y propongan soluciones teóricas o prácticas. Cuando instituciones educativas sofocan este proceso, y casi todas son a menor y mayor grado culpables, el progreso de toda una sociedad se ve comprometida.

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