Escuelas y salones de belleza

Ahora que se pusieron de moda en Colima campañas propagandísticas para anunciar con grandes espectaculares los éxitos de los colegios particulares, recordé el pasaje de un texto crítico sobre la llamada “era de la evaluación”, en la que el autor dice, en tono irónico, que evaluar a una escuela sólo por los resultados finales equivale a calificar un salón de belleza por la apariencia de sus clientes cuando salen del local. ¡Me gusta la analogía! Pero más allá de mis preferencias o gustos es verdad el razonamiento.

En efecto, para una valoración adecuada del salón de belleza hay que saber cómo ingresó la señora o señorita, cuál era su aspecto antes de las transformación estética, la materia prima, pues; sólo entonces se apreciará el esfuerzo y el talento de las manos expertas. Así mismo, reconocidas las diferencias, podría ser la valoración de la escuela.

Decir que los alumnos obtuvieron el primer lugar en el concurso equis o en la prueba tal tiene méritos que no se pueden minimizar, para que se me entienda bien. Tiene méritos, sobre todo porque lo consiguieron los estudiantes y no los directores. Pero sólo esa información no favorece un análisis más completo de los procesos que ocurren en el interior de los centros escolares. Se requiere otra información: cómo ingresaron los alumnos a la escuela, cuál era su nivel de conocimientos, los rasgos del perfil socioeconómico y cultural de los estudiantes, de sus padres y hermanos; las condiciones materiales, culturales, tecnológicas y educativas de que disponen en casa, entre otras variables.

Esos datos y otros, ligados a las escuelas examinadas (duración de la jornada escolar diaria, número de alumnos por grupo, por ejemplo) nos ofrecerán, a la sociedad y a los padres, nuevos elementos para ponderar el esfuerzo realizado en la institución educativa.

Repito: no intento denostar las campañas ni a los colegios, sino aportar elementos para juicios más calificados sobre su calidad. Nadie por usar una jersey o zapatos como los de Michael Jordan efectuaría, por ese simple hecho, las proezas que “Air” Jordan, como tampoco nadie, por ingresar a la escuela donde estudió tal o cual ya tiene boleto premiado en la lotería de la vida. (twitter@soyyanez)

Fuente: Periódico El Comentario

Comentarios

  1. Arthur Edwards dice:

    El factor más grande del supuesto éxito de escuelas públicas se debe a variables socioeconómicos. Cuando se factora esto, resulta muchas veces que ni son tan buenas como las públicas, y esto según la OECD.

  2. Arthur Edwards dice:

    Si, claro que quise decir privadas…se me fue!

  3. Tory dice:

    Hats off to whoever wrote this up and pstoed it.

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