Vigorizando la academia

La semana anterior, en la sede de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, la Universidad de Colima celebró las “Segundas Jornadas Académicas. Evaluar para mejorar”, un espacio de reflexión y discusión sobre temas torales y de alta sensibilidad en el quehacer académico, particularmente en la docencia y los maestros.

Convocados por la Secretaría Académica, la Dirección General de Desarrollo del Personal Académico y ocho facultades (Filosofía, Economía, Ciencias de la Educación, Ciencias Políticas y Sociales, Telemática, Pedagogía, Psicología y Letras y Comunicación) asistieron 250 profesores de educación media superior y superior a dos intensas jornadas en las que prevaleció la libre discusión.

Las Jornadas, con otro formato y temática, tienen como antecedente un magno evento académico realizado en 2010, con reconocidos expertos españoles y mexicanos.  A partir de aquella experiencia se probaron distintos cambios que van consolidando en el calendario del verano universitario un encuentro entre los propios profesores y con invitados de primera línea, que alientan el intercambio.

Para estas Jornadas se preparó un interesante trabajo previo en las escuelas, donde se analizaron tres temas específicos (el perfil del docente en el nuevo modelo educativo, usos de los resultados de evaluación docente y cambios en el actual esquema), de tal manera que a las sesiones efectuadas los días 25 y 26 acudieron participantes con documentos previamente consensados en grupos docentes o cuerpos académicos, además, por supuesto, de las percepciones individuales. Así concebida la dinámica, los participantes no son solo los 250 asistentes, sino todos aquellos que colaboraron en cada uno de sus planteles.

La relevancia del ejercicio, de ejercicios semejantes, es indudable, pues la vida universitario no puede estar lejos del diálogo, la reflexión, la discusión y el examen riguroso de temas que a todos incumben. A juicio de los organizadores, debe tratarse de un punto de inflexión en el necesario proceso de vigorizar la academia en la universidad -la savia de su quehacer-, pues solo en esa medida es posible identificar problemas y alternativas, para la institución y para la actuación profesional de cada quien. El tiempo lo juzgará.

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