¿Entendimos las lecciones del pasado?

Hace 15 años, cuando el siglo veintiuno aparecía en el horizonte como una promesa incierta, el novelista mexicano Carlos Fuentes dictó una conferencia magistral que llamó “decálogo para el cambio.” El autor de “Aura” propuso diez retos que tenemos para darle un rostro más humano al nuevo siglo y milenio.

Entre los desafíos Carlos Fuentes ubicó en primer lugar el de la vida, la permanencia de la humanidad frente al suicidio ecológico y la destrucción del planeta.

El quinto mandamiento del décalogo se define con una expresión elocuente: la crisis global de la civilización urbana. Mendicidad, crimen, inseguridad, drogas y violencia constituyen sus rasgos más apremiantes.

Al iniciar la segunda década del siglo veintiuno todos los problemas resumidos por Fuentes persisten con notable vigor: el planeta sigue en peligro, en algunas regiones del mundo brotan y resurgen guerras, cientos de millones de mujeres sufren condiciones de exclusión inadmisibles y la pobreza se globaliza masiva e injustamente.

Todavía no hemos sido capaces, a escalas planetaria y nacional, de resolverlos y, posiblemente, en algunos casos, de identificar con precisión problemas y causas.

México hoy es víctima de muchos de esos males, advertidos no por la bola de cristal de Carlos Fuentes sino porque constituyen el resultado de tendencias añejas.

Este mundo, y el México que vivimos, no son consecuencia de una maldición bíblica o una etapa natural de la evolución social. Son el efecto de lo que hicimos y dejamos de hacer. De lo que estamos dejando de hacer.

Paulo Freire, educador brasileño, afirmaba: el mundo no es, está siendo. Es decir, no está acabado, es una obra inconclusa. Por tanto, es factible su transformación.

Sí, cambiar es difícil, pero es posible. La pregunta que ahora me parece pertinente es de simple enunciación: ¿entendimos ya las lecciones del pasado reciente o consumiremos el primer cuarto de siglo escribiendo páginas dramáticas en la historia nacional?

Fuente: Ángel Guardián

Comentarios

  1. Arthur Edwards dice:

    La sustentabilidad, cuestiones ecológicas, etc. empieza con una educación que práctica la sustentabilidad en cuanto a sus procesos administrativos, pero más importante, sus prácticas docentes. Mejores prácticas contribuyen a la sustentabilidad en todas las áreas. Nuestro sistema, como los de muchos países, no es sustentable.

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