El abandono escolar en México

Entre los consensos que deja la pandemia en los sistemas educativos destacan, por su gravedad, la inevitable expulsión masiva de estudiantes y una merma en la calidad de los aprendizajes de quienes persistan, especialmente, entre los sectores sociales depauperados.

Se pueden hipotetizar distintas razones y de eso tendremos cada vez más literatura en los próximos meses y años, producto de investigaciones y ensayos.

Por ahora, el hecho contundente es que las organizaciones internacionales, como Unesco o Unicef, y los ministerios de educación, advierten con preocupación que en regiones de desarrollos incipientes, el problema podría alcanzar tintes dramáticos.

En México no escapamos al fantasma del abandono escolar. Esta semana, la organización Mexicanos Primero puso el tema en la mesa con una declaración dura. En 6 millones calculan el número de estudiantes desconectados. La cifra aterra.

El problema no es estadístico ni técnico. Es político y ético, además de pedagógico. Lo sufren los estudiantes y podrían padecerlo el resto de su vida, al verse impedidos del derecho a la educación, un derecho llamado bisagra, porque permite alcanzar los otros.

El cálculo de Mexicanos Primero es peor que los escasos números proporcionados por el gobierno federal. Si sus cifras se comprueban cuando se publiquen los datos oficiales, todavía ocultos después de siete meses del inicio del ciclo lectivo, el boquete en el sistema escolar sería terrible.
Seis millones de estudiantes menos equivale a regresar a la matrícula de hace 20 años; o a borrar a todos los estudiantes de educación media superior del país.

Veámoslo con otra perspectiva, si es que hace falta llamar la atención. Seis millones representarían haber perdido a casi 18 mil estudiantes cada uno de los días desde el inicio de la pandemia.

Es el presente y el futuro lo que nos estamos jugando con las decisiones que se tomen sobre la escuela. Lo que hagan las autoridades educativas y escolares para recuperar al mayor número posible de esos estudiantes, definirá también el futuro y el presente de cada uno de esos niños y adolescentes.

 

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