El fin del analfabetismo

Hace unos días, el director del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, Juan de Dios Castro, decretó sentencia mortal al analfabetismo. En cinco años, aseguró, sortearemos un lastre que nos acompañó todo el siglo XX y que hoy representa 6 millones de mexicanas y mexicanos mayores de 15 años en la condición de iletrados.

¿Es temeraria o irresponsable la afirmación del director del INEA? La primera pregunta es cómo haremos para disminuir en media década (sin una inversión cuantiosa) lo que hemos sido incapaces de resolver, lo que ni siquiera aminoramos la década pasada.

Hay dos explicaciones: una, es que con el aumento de la población del país el porcentaje de analfabetas se reducirá, entonces, serán menos del 4 por ciento, la medida establecida por la UNESCO para declarar el fin del analfabetismo. En otras palabras: con cinco millones de analfabetas el gobierno podría limpiarse las manos ondeando la llamada “bandera blanca”.

La otra explicación parece humor negro. Como los analfabetas se concentran en edades superiores a los 60 años, el director del INEA estaría calculando que dentro de un lustro ya habrán muerto muchísimos de quienes no saben leer y escribir.

Mi conclusión del hecho informativo sería divertida en tiempos de analfabetas funcionales, si no fueran dramáticas las implicaciones del rezago social.

Me preocupa, por otro lado, la impunidad de que gozan los funcionarios públicos, con cobertura universal para la ligereza. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar declaraciones vacuas, descuidadas, ofensivas?

Si es verdad que los pueblos tienen los gobiernos que merecen, ya podría ser hora de la dignidad.

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Comentarios

  1. Hola, el humor negro de hoy fue la propuesta de ayer, en el siglo pasado, antes de emprender las campañas de alfabetización un secretario de educación propuso que no se debía atacar el analfabetismo, no se debía invertir los escasos recursos en personas que no aprenderían, sino que había que esperar que se murieran para acabar con el problema, los recursos debían emplearse en atender a los niños y no permitir que se formaran nuevos analfabetas

  2. Balvanero dice:

    Realmente es pasmoso còmo se juegan con los números, dejando de lado a las personas… me recordó una frase de la pelícuula Un Mundo Maravillos “no hay que acabar con la pobreza, hay que acabar con los pobres”…

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