La universidad, proyecto cultural

Frente a múltiples problemas sociales como la inequidad, la banalización de formas y contenidos culturales, la pobreza o la violencia, la escuela como institución social -y la universidad, en particular tienen una función vital: construir proyectos educativos capaces de oponerse al desasosiego cultural.

Es urgente la compenetración de la universidad en la sociedad y su participación en la búsqueda de una nueva perspectiva civilizatoria. En ese sentido, el profesor argentino Roberto Follari propone un conjunto de pistas para una inserción distinta de las universidades en el contexto. Comento tres a continuación.

Primera. Enriquecer la cultura institucional rompiendo con el aislamiento. Dice: “Llenemos la universidad con gente de la calle, con exposiciones, conferencias, mesas redondas, cursos breves de difusión con calidad… Es uno de los modos de dejar de ser instituciones fundamentalmente profesionalistas, dirigidas al otorgamiento de credenciales y títulos”.

Segunda. Fortalecer las carreras y áreas humanísticas. La educación es un espacio determinante en la transmisión de valores y bienes simbólicos; de autoconciencia y reflexividad social. Es, también, indispensable para equilibrar la idolatría por la técnica.

Tercera. La universidad tiene que ser un espacio central en la discusión plural, y debe empezar por sí misma. Es la universidad un sitio donde se debe enseñar y practicar la crítica responsable, en donde la sociedad encuentre vías de reflexión y propuestas.

Estas son algunas de las tareas más importantes de las universidades mexicanas. A ellas debemos dedicarnos, aunque a veces se pierden de vista porque se cree que la única válida es repartir títulos. No, la educación no es una mercancía, ni la universidad una fábrica de profesionistas desvinculados de sus realidades. La universidad es, esencialmente, un proyecto cultural.

Fuente: Ángel Guardián

Comentarios

  1. Arthur Edwards dice:

    Estoy muy de acuerdo. Pero como soy muy radical (de los 60s) soy de la opinion que debe existir cierto caos en la vida universitario para que busquemos soluciones y discutamos temas. Para que peleamos (en buen sentido) academicamente y debatimos en presencia siempre del pueble. Se puede ver luego luego que tiendo a suscribirme a la ala izquierdista y el modelo “conflictista” de la educación, hablando sociológicamente.

  2. Arthur Edwards dice:

    Muy buenas reflecciones….el problema muchas veces está en como se conceptualiza la “sociedad” y la “cultura”…Ahí entramos en cuestiones de quienes son los que poseen la cultura, cual cultura o culturas son las “válidad”…o son todas. Quiens contribuyen a la cultura y cuales son contribuciones válida que se comparten con los demás. Por ejemplo, hablo de la hipocresía de que enaltecemos las culturas indígenas pero en la práctica, los despreciamos y los discriminamos de manera constante e metódica.

  3. Arthur Edwards dice:

    Un problema muy grande de nuestra institución es la creencia que la “cultura” universitaria es monolítica y homogénica. Si se tuviera un concepto más amplio y plural, nos daríamos cuenta que algunas prácticas institucionales son contrarias a las diferentes culturas y subculturas de la institución. Por ejemplo, somos como institución sensibles a la “cultura de la pobreza”, la “cultura juveníl” etc.

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