Lecciones a la basura

El domingo mi línea del tiempo en Twitter amaneció inundada de videos, fotos e insultos a los llamados “Covidiotas”, que aprovecharon el pretexto celebratorio de ocasión para montar festejos o salir en manada a sitios concurridos y divertirse.

El viernes pude verlo en un paso nocturno fugaz por avenida Constitución en la capital de Colima.

Lo que observé viernes y domingo semejaba un verano normal, un fin de semana largo, la conclusión del curso universitario o la absoluta seguridad de aquí no hay bichos ni enfermedades silenciosas que se transmiten veloz y mortalmente.

Por otro lado, la contabilidad fatal no tiene freno. Lejos quedamos de la curva aplanada y de los números gozosos que minimizaban las consecuencias de la pandemia.

En el mundo las cifras son espeluznantes; Europa vive una situación peor a la de primavera. Alemania, la liga del futbol de élite a donde volvieron primero los aficionados, dio marcha atrás y regresaron los estadios vacíos. Francia, Italia, Inglaterra o España reviven la pesadilla.

¿Y nosotros? ¿Y nosotros, en México y Colima?

El sábado un pelotón de personas se amontonaron afuera del panteón municipal de nuestra ciudad capital para exigir el acceso. Más allá del amor al familiar muerto, pregunto ¿es un gesto razonable?

Con la fórmula: incompetencia y demagogia gubernamental, más una ciudadanía en buena medida irresponsable, seguiremos alimentando al COVID-19 y alargando esta desconcertante normalidad, entre civilización y barbarie, es decir, entre responsabilidad e imbecilidad.

 

Deja tu comentario