¿Transformación o demolición?

La semana pasada se aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación para el siguiente año. Se consumó una decisión predecible hace semanas, a pesar de las campañas para frenar algunos absurdos. Al final, ocurrieron los recortes brutales en áreas estratégicas del sistema educativo nacional.

Dos tijeretazos son muy sentidos y con repercusiones lamentables: la reducción del presupuesto de las escuelas normales en 60 por ciento y la eliminación del Programa Escuelas de Tiempo Completo.

En ambas pudo haber situaciones irregulares. Lo ignoro. Pero el argumento de eliminar la corrupción o lo insustancial no tiene cabida. Las razones expuestas por expertos e implicados encontraron puertas cerradas. La decisión estaba tomada. Diputados maestros que dan la espalda a la educación es incomprensible. Tendrían que volver a sus distritos y explicar la votación.

Los afectados por las decisiones de la Cámara de Diputados son incalculables. En principio, directamente, miles de estudiantes de escuelas normales; tres millones y medio de estudiantes beneficiados por el programa Escuelas de Tiempo Completo y muchos profesores que no tendrán en una sola sede su plaza.

Pero también salen revolcados en su credibilidad otros personajes, como el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma. Acrobático, ahora dirá, imagino, que desapareció el programa pero no los apoyos. Las cuentas no cuadran. La cosa puede funcionar con tontos e ingenuos.

La cuarta transformación comienza a convertirse en una auténtica demolición, y podría ser plausible, porque el sistema educativo tiene desafíos estructurales, el problema es que no hay un proyecto alternativo claro, ni mejor.

La tragedia, la gran tragedia es que los transformadores no demuestran su capacidad de transformarse, ni mediana imaginación.

 

Deja tu comentario