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Domingo negro

Después de comer me puse frente al televisor para descansar un poco. Tanto descansé, que dormí profundamente. Me quedé con la claridad y volví con el viento fresco.

Un leve dolor en el cuello, resabio del despertar matutino, me trajo al final del domingo. Vine a la computadora para concluir la revisión de mi columna semanal y encontré varios mensajes en el chat de compañeros de la facultad. Aparecieron esos mensajes fatídicos que no sabes si quieres leer o prefieres que no lleguen nunca, para evadir la pena. Tristes palabras. Ana Silvia nos informó el terrible hecho que podría llegar en cualquier momento. Falleció Laura, egresada de la facultad, luego de un prolongado periodo de enfermedad.

Me entristeció súbitamente y se me vino la noche negra con su montón de recuerdos juveniles de aquellos años universitarios. Me entristeció de forma inédita. Era joven para morir de lo que se fue, aunque, a decir verdad, para morir solo se precisa estar vivos.

Es un domingo triste, negro para nosotros, a la distancia; y para su familia, terrible. Descanse en paz.

Mala hora para la educación superior mexicana

Un profesor dedicado a temas de educación internacional subió a su cuenta de Twitter una imagen con información de los principales diez destinos a los que acuden los estadounidenses para cursar enseñanza superior en el extranjero. Son pocos, aclara, apenas el 1.9. Los países son: Inglaterra, Italia y España, con diferencias menores; luego, Francia, Alemania, Irlanda, China, Australia, Costa Rica y Japón.

¡No está México! Solo un latinoamericano, y eso es revelador de la percepción que pueden tener los jóvenes y sus familias de la vida en México y de nuestras universidades.

No sé si quería ver al país en esa lista, pero no encuentro una sola razón positiva para festejar la invisibilidad.

Luego de eso, me encuentro con otra nota acerca de la complicada situación financiera de nueve universidades mexicanas, las causas de sus quebrantos, los montos de los adeudos y las consecuencias.

Ningún hilo explícito aparece entre ambas informaciones, pero tal vez la segunda explique en parte la falta de atractivo de nuestras universidades para los jóvenes de Estados Unidos.

 

Tarde con mi hijo frente al asado

Domingo de descanso sin lunes de labores. Temprano dije a JuanCarlitos: quiero preparar un asado; uno bueno, con asado de tira y otros cortes, pero quiero que estés conmigo en todo momento, que me ayudes a preparar el fuego, la ensalada, y luego, a poner la carne y salarla juntos. Me dijo sonriente: de acuerdo; lo hacemos.

El domingo es espléndido. Hace calor, pero no tanto, y hoy juega México contra Brasil la final del mundial de fútbol sub 17. Un día espectacular para un momento que nunca imaginé.

Comenzó el partido y yo, a la distancia, escuchaba mientras él desahogaba algún grito. El fuego se avivaba con los rezos para evitar el gol brasilero. Un tequila “Alacrán” se desparramó en la copa tequilera. Así se nos fueron los minutos del preparativo. El partido se terminó en el primer tiempo y mi confianza en la victoria creció.

El olor de la carne, el humo, los gritos, las imágenes, todo se mezcló. Lo más didácticamente que pude expliqué a Juan Carlos, señalando cada actividad, cada color del fuego o la carne. Así se nos fueron los minutos y el fútbol nos regaló el grito anhelado, el gol mexicano que canté antes de ver la pelota moviendo las redes.

Luego, ya con los cortes jugosos en la boca lo indeseable se presentó, y el árbitro hijodeputa silbó un penal que pudo no ser. El porterito mexicano casi ataja. El gol precipitó el inesperado final. México perdió en tiempo extra. Juancito y yo cantamos una pequeña victoria.

Sábado de libros en Manzanillo

Este sábado pasé parte de la mañana en la Universidad Multitécnica Profesional campus Manzanillo para presentar Colima: avances y retos. Educación.

Como cada vez que estoy por ese municipio regreso con renovadas alegrías y convencido de que amerita una atención mayúscula en todos los ámbitos, incluido el educativo.

La jornada fue muy agradable. Un auditorio lleno principalmente de estudiantes, con profesores atentos; un comentarista, el maestro Welter, que hizo una estupenda reseña de nuestra obra colectiva y ofreció un panorama completo para los asistentes.

En mi turno hablé de la colección Colima: avances y retos, emprendida por la Fundación Cultural Puertabierta, del libro, por supuesto, de lo que ofrece, y aproveché la audiencia que percibí interesada para enfocarme en cuatro temas donde Colima podría ser un punto de referencia para la pedagogía mexicana. No me extiendo en ellos; seguiré bordando y avanzando en las reflexiones para ofrecer ideas más acabadas.

Al final, aprovechando que algunos asistentes se acercaron para firmar el libro y tomarse una foto, cosa que agradezco encarecidamente, conversé con algunos de ellos sobre sus estudios o escuché sus inquietudes.

Una mañana plácida, completa. Un inicio feliz del libro en la aventura de compartirlo en las instituciones educativas del estado.

El mundo en Twitter

Sigo 907 cuentas en Twitter. La mayor parte son personas; luego instituciones educativas o culturales, medios informativos y periodistas, algunas oficinas públicas y ciertos personajes de la vida política (pocos) e intelectual. Muchos son mexicanos, pero también gente de Argentina, España, Brasil, Uruguay, Ecuador, Portugal, Francia.

Twitter cumple varias funciones en mi uso; de entretenimiento también, aunque principalmente para tener un vistazo rápido (parcial e incompleto, sin duda) a los acontecimientos nacionales e internacionales, en un momento donde falta horas y sobran banalidades donde perderlas; me ayuda a ubicar ejemplares nuevos de libros o revistas, encontrar artículos de colegas sobre ciertos temas educativos, en fin, usos que se podrían resumir en más lectura rápida que escritura.

Casi cada mañana paso por la cuenta y echo una ojeada, aunque puedo prescindir de ella uno o más días sin padecer ansiedad.

Probablemente porque a veces no amanezca del todo bien, me repulsa llegar a mi cuenta y encontrar la polarización cotidiana por razones políticas; y cuando hay acontecimientos como ahora, con la llegada de Evo Morales, la cosa se calienta de tal manera que tomo un té de paciencia y leo algunos de los mensajes enconados de ambas partes; luego de unos minutos, cuando se agota el té, y la paciencia, cierro y vuelvo a lo mío con la triste conclusión de que la cosa sigue igual pero un poquito peor.

Hoy desperté con esa sensación: vivimos dos países distintos. El uno, maravilloso, que nació a la bienaventuranza el 1 de diciembre y será el paraíso terrenal, con seres humanos redimidos por la fuerza del manto sagrado del líder; el otro, un montonal de basura donde se agrupan los corruptos, los conservadores y, de paso, todos aquellos que tenemos un pensamiento o una idea discordante de la biblia política del presente.

Entre amnesias selectivas, estallidos iracundos, insultos por doquier, incomprensión e intolerancia se va construyendo el tiempo de la política en la red social.

Me empiezo a plantear seriamente la posibilidad de una huelga de Twitter por unos días. Nadie me extrañará, y yo, seguramente sumaré minutos para otros menesteres más edificantes.