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MANIFIESTO POR OTRA EDUCACIÓN

El Diario de la Educación, espacio periodístico español donde colaboro desde hace tres años, difundió el Manifiesto por otra educación en tiempos de crisis. 25 propuestas, redactado por el Foro de Sevilla.

El Manifiesto advierte un riesgo; dice:

Se pide al alumnado confinado que siga actuando como si estuviera en la escuela… al mismo ritmo y con mayor exigencia si cabe, como si nada pasase, cuando en realidad todo es diferente y más si tenemos en cuenta los desiguales contextos sociales y familiares.

Por su trascendencia y espíritu reflexivo comparto aquellas propuestas cercanas a nuestra realidad.

Se dividen en dos tiempos: qué hacer en la situación actual y cómo construir el futuro. Rescato algunas sobre el presente.

  • La educación escolar no va a ser igual tras una experiencia que confirma las diferencias del trabajo escolar en casa, porque no todo el mundo dispone de los mismos medios ni de la misma situación habitacional, familiar y social.
  • Si la educación es un derecho, una situación de emergencia no debería destruirlo, especialmente para aquellos niños y familias con más necesidades.
  • En esta situación de emergencia y confinamiento las medidas tomadas deberían ser más flexibles considerando los derechos de la infancia.
  • No sabemos cómo será el futuro de la educación, pero sí deseamos y nos gustaría que fuera otro.
  • Cuando se regrese a las aulas habrá necesidad de cercanía; el alumnado necesitará conversar, expresarse, abrazarse… El espacio y tiempo de la escuela lo debería facilitar sin presión de resultados, evaluaciones o tareas.
  • Nos hemos obsesionado con calificaciones y resultados y no por los aprendizajes que sirven para una vida digna… es  momento de resaltar los valores que estamos aprendiendo como solidaridad, empatía, generosidad, afectividad, apoyo, cuidado mutuo y cooperación.
  • Que el primer trimestre del próximo curso sea un periodo de adaptación y transición entre los dos cursos, con acompañamiento intensivo.
  • La experiencia de crisis nos invita a repensar los tiempos, espacios y recursos de que disponemos, y la función de apoyo que podrían desarrollar televisión, radio, redes sociales y tecnologías.
  • Tenemos que vivir la vida con más calma también en la escuela, dando tiempo y respetando los procesos de aprendizaje de cada persona…
  • Todo lo que está sucediendo pone en cuestión el actual modelo educativo para avanzar hacia un modelo alternativo… porque esta situación nos está mostrando que hay otras maneras de educar.

Relevancia de las tareas escolares

Las semanas previas presenciamos, vivimos y, en algunos casos, sufrimos una situación inédita. Las casas se convirtieron en espacio de la escolarización formal, es decir, sustituyeron a la escuela por la cuarentena.

No tengo elementos para juzgar la experiencia colectiva, más allá de comentarios en redes sociales. Es evidente que el sistema educativo no estaba preparado, como tampoco lo estamos en casa para enfrentarnos a un forzoso experimento social.

El análisis de la contingencia y sus implicaciones educativas podría comprender varios temas; entre ellos, las tareas. Debate antiguo pero vigente, polémico en distintos países que lo han discutido en las más altas tribunas políticas: ¿es recomendable encargar tareas para casa?, ¿sí, cuántas?, ¿qué relevancia tienen esas tareas?,¿cuál es la calidad de la retroalimentación que hacen los maestros? Y la crucial: ¿qué aprenden los niños con tareas?

Hace un siglo, Adolphe Ferriére, uno de los creadores del movimiento conocido en el mundo como la Escuela Nueva, escribió un texto para la reflexión. Escúchenlo.

Y según las indicaciones del Diablo, se creo el colegio. El niño amaba la naturaleza: lo recluyeron en salas cerradas… Le gustaba moverse: lo obligaron a quedarse quieto. Le gustaba manejar objetos: lo pusieron en contacto con las ideas. Le gustaba usar las manos: solo pusieron en funcionamiento su cerebro. Le gustaba hablar: lo relegaron al silencio. Quería razonar: lo hicieron memorizar… Le hubiese gustado entusiasmarse: inventaron los castigos. Entonces los niños aprendieron lo que nunca hubiesen aprendido sin esto: supieron disimular, supieron hacer trampa, supieron mentir.

Con abril llegaron las vacaciones. Los niños tendrán descanso de tareas y clases en línea.

A mí me gusta sacar provecho de las circunstancias. Sigo añorando un mensaje de las escuelas a las familias, una pregunta, una petición: ¿cómo salimos adelante juntos de la contingencia pedagógica?

Escuelas que preguntan, padres que participan y se comprometen de otras formas, niños que aprendan felices podría ser la gran lección de este año funesto.

Soy Juan Carlos Yáñez Velazco. A partir de hoy nos encontraremos aquí cada quince días para conversar de temas educativos.