Cuaderno 21

Después de varios días de descanso casi absoluto, volví el fin de semana tímidamente al trabajo. Mi programa de lecturas es vasto y debo administrar con cuidado tiempo, presiones y emociones.

Hoy volví también al trabajo de escritura para prensa, con mi columna semanal que lleva por título Diario de Educación. Apenas una semana descansé de ese compromiso pero ya quise regresar. Mañana debo enviar el primero para otro medio. El miércoles grabaré mi opinión para radio.

El 31 de diciembre cerré el Diario 2020, como correspondía. Con esta página abro también un nuevo Cuaderno que, a diferencia del Diario, no se propone sino apariciones esporádicas.

El tema de hoy saltó de algún baúl perdido en la memoria. No recordaba, hasta que escribía un tuit que, con este, llegaré a 30 años de escribir de forma ininterrumpida en la prensa, principalmente de Colima, aunque desde hace algunos años tengo el privilegio de escribir en España para dos medios especializados en educación.

Podría sentirme muy orgulloso de estos 30 años. Pero no lo sé. No tengo en un archivo ordenado los artículos escritos durante ese tiempo, ni siquiera estoy seguro de tenerlos todos.

Podemos saber cuándo y cómo empezamos una aventura, pero no siempre cuándo y cómo terminará. Espero contarles cómo cerró esta que hoy comienza, y que tenga final feliz.

 

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