Tánatos contempla sonriente

La irrupción de la pandemia nos encontró políticamente fracturados: los partidarios del presidente, defensores a ultranza hasta de lo indefendible, y los adversarios coléricos, críticos hasta de lo aplaudible. En el medio, muchos otros observamos el triste espectáculo de categoría esperpéntica. Así transcurrieron los meses y, pese a temores, muerte y dolor, la fisura crece.

En esos momentos de turbación, cuando las amenazas externas podrían inspirar la reconciliación, la cosa sólo se agravó. Unos y otros aprovechan cualquier pretexto para denostar. La diferencia política se volvió motivo de odio y deseos de aniquilación. Las redes sociales exacerban linchamientos. De uno y otro lado afloran poca racionalidad, escasa civilidad y tolerancia. En año electoral las campañas serán gasolina en el fuego de mezquindades.

Tánatos se instaló y disfruta sentado.

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