DESCANSO DOMINICAL

No me gustaría decir cosas negativas de un país que me acogió desde hace varios meses y  me prodiga condiciones para desarrollar mis proyectos y aprender a diario. En estos meses he conocido gente extraordinaria, fraterna, solidaria, afectuosa. De casi todo y de casi todos tengo una buena opinión. Quejarme sería ingratitud, pero de alguna manera debo sacar la bronca que me cargo ahora. Perdón.

Un hecho repetido con diferencias me tiene enfadado. Lo diré en corto y lo más claro posible: en Argentina los servicios de mensajería o paquetería (encomiendas, dicen) son propios del tercer mundo, o del inframundo. Nunca estuve en África, ni sé cómo será en otras partes, pero acá, los servicios de envío y recepción de paquetes son fatales. Ya son dos veces que sucede: de México me enviaron unos libros para mis hijos. Rastreando los servicios a través de la página de la empresa me di cuenta que, con fin de semana incluido, el paquete tardó más en llegar de Buenos Aires a Santa Fe, que de Colima a Argentina. Alguna explicación habrá, supongo, pero me escuece.

El segundo incidente sucedió, me sigue sucediendo ahora. Hace diez días envié una caja de Santa Fe a Córdoba, unos 350 kilómetros entre ambas capitales, y todavía no lo recibo. Es una tragicomedia. Si no fuera la víctima me parecería simpática, pero siendo el afectado, provoca una irritación que raya en palabras que no quiero escribir. En resumen: el paquete debió viajar de Santa Fe a Buenos Aires, y de allí a Córdoba. Un “boludo”, me explicó la señora santafesina por teléfono, se confundió y lo regresó a Santa Fe. Lo enviarían esa noche de regreso a Buenos Aires y de allí a Córdoba. Los 350 kilómetros se convirtieron en dos mil.

Pasaron cinco días más y el paquete no llega. Como si no fuera suficiente, el servicio de tracking no funciona; si llamo a la central en Buenos Aires una máquina me remite al nefasto servicio on line y para que en Córdoba me respondan con la negativa debo esperar quince minutos después de doce llamadas. Como este será un fin de semana largo, la caja durará dos semanas. Me gasté una plata en taxis para ir a reclamar a la compañía y varias recargas de mi teléfono móvil. Sigo y seguiré esperando. Mi venganza es irrisoria pero no tengo otra: jamás volveré a usar esos servicios. Lo juro. Ah, la empresa de marras se llama Víacargo.

Comentarios

  1. Perla Esmeralda Rivera Rueda dice:

    There will always be good and bad things in everything.
    That is the bad side of some public services, but only in some places.
    It is certain what the saying expresse: the revenge is not good , it kills the souls and poisons it.
    What you should do is not use that service, look for other alternatives.

  2. Gerardo Orbe Sánchez dice:

    Two weeks for a simple box that was initially at 350 km? And rather than get closer is even further? What kind of «service» is that? Well, let’s hope that at least it reach to you.

  3. Jhonatan Gonzalez Perez dice:

    Should I look for another parcel service.
    Everywhere there are good and bad things as well is in mexico.
    Then again do not use that brand service
    350 km bad it became 2000, that’s bad luck.

  4. Gabriel Andrade dice:

    Well, something can always happen to.

    And the worst is that we have to resign.

    But the thing is that we should not get angry with those who serve us, because it is not their fault what courier do or fail to do.

    Have a good day.

  5. Brian Alexis Florian Peralta dice:

    Service wrong, i would do the same.
    What happened, happened and can do nothing.
    That you have a good day.
    Hopefully soon be resolved.

  6. jorge salvador ciprian figueroa 1J dice:

    I really liked this post.

    There will always be good and bad things in everything.

    And the worst is that we have to resign.

    I would do the same.

Deja tu comentario Gabriel Andrade