La negra noche de Messi en Rusia

La actual Rusia no es un territorio del que los reinos más imperiales salgan bien librados. Hitler no la pasó nada bien y jamás pudo conquistar Moscú como había ideado. En el fútbol, dicen que Cristiano Ronaldo recibió en la previa de un partido de la Champions League la noticia de la muerte de su padre. Hoy fue la noche negra de Lio Messi.

Lo de hoy en Nizni Nóvgorod fue una caída más en el viacrucis de la selección argentina de fútbol rumbo a la copa mundial de Rusia.

Las eliminatorias sudamericanas, los partidos preparatorios, sus directores técnicos y la plantilla de jugadores no auguraban pronóstico alegre, especialmente porque sus desempeños fueron deficientes y solo destellos de la genialidad del astro nacido en Rosario pudieron salvar una complicada clasificación.

Inciertos en los partidos, sin atinada dirección técnica, empezaron el Mundial empatando contra un cuadro islandés sin más argumentos que un corazón enorme y potencia física disciplinada. Ante un equipo mejor armado y con jugadores técnicamente sólidos, la albiceleste sucumbió de forma estrepitosa, mientras Messi paseaba impotencia.

El equipo con el mejor jugador del mundo, por lo menos para quien escribe, debe ordenarse en torno a él; no fue el caso. Agudo observador del fútbol, Jorge Valdano explica claro: en el Barcelona sus compañeros saben que el balón siempre tiene que ir a Messi; hoy, Messi no era siquiera mirado por muchos de sus compañeros, como si no jugara en ellos.

Sin Messi conectado y apoyado, solo con un contingente de centuriones de segunda categoría en la élite mundial del fútbol, a Argentina le restan 90 minutos para clasificarse, siempre y cuando otros marcadores no se confabulen.

Ojalá me equivoque: incluso salvando la primera ronda, el futuro de la dos veces campeona del mundo, la selección de Maradona y Messi, no parece largo ni brillante.

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