Más ocio y sinceridad

Marco AurelioAl despertar, mientras preparaba el café, tomé un librito que voy leyendo un párrafo hoy otro mañana, en momentos así, de descanso o atendiendo tareas menores. Se llama Meditaciones, escrito por el romano Marco Aurelio, emperador filósofo, dice la contraportada. Entre paréntesis: no puedo menos que sonreír con leve ironía al compararlo con los pequeños emperadores de ahora.

En el párrafo de turno leí: “De Alejandro el platónico, (aprendí) el no repetir a menudo y sin necesidad, sea de viva voz, sea por escrito, que estoy muy ocupado; y no rechazar así, sistemáticamente, los deberes que las relaciones sociales imponen, pretextando un agobio de quehaceres”.

Recordé a tantos y tantos colegas, que siempre están ocupados, muy ocupados, que solo tienen tiempo para cosas productivas, como sesudos artículos o ponencias. Pensé que confesarlo (que se tienen muchas ocupaciones) hoy es sello de importancia. Si uno reconoce que no está ocupado, a pregunta expresa, estará admitiendo que es un flojo e irresponsable. Y puede ser, pero creo que la sinceridad también debería sentarse entre nosotros con más frecuencia, para las relaciones sociales y para el beneficio más estrictamente personal.

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