TEXTOS COMO PRETEXTOS

Hace un par de horas concluí mi última actividad pública del año con la presentación del libro Aprendiendo a enseñar. Los caminos de la docencia, en el marco del programa de festejos por el 52 aniversario de la Escuela de Trabajo Social “Vasco de Quiroga”.

La mañana fue espléndida, con un público principalmente femenino atento y curioso, inquieto y preguntón; mis expectativas fueron superadas y la experiencia resultó muy gratificante, desechando los temores con los cuales llegué a Comala, de no ser capaz de establecer puentes de comunicación entre un profesor de pedagogía y cientos de estudiantes o egresadas de la carrera de trabajo social. Del acto no hablaré, pero me lo guardo en un sitio especial por la acogida tan cálida y genuina que brindaron.

Así cerré una jornada abierta el 27 de marzo y que se prolongó, felizmente, a lo largo de todos estos meses en que tuve la oportunidad de conversar sobre el libro con estudiantes y maestros de distintas ciudades y escuelas. Cuando me paré para presentar el libro en la sede Colima de la Universidad Pedagógica Nacional en aquella fecha, no tenía idea de lo que vendría con el paso de los meses, que me llevaron con invitaciones al Instituto Superior de Educación Normal de Colima sede Tecomán, a la UNIVER, a mi facultad en la Universidad de Colima, en Manzanillo, y otras ocasiones también imborrables (como en Quesería o la Jornada del Libro Universitario ALTEXTO 2014), hasta la semana pasada con estudiantes del Centro Universitario de los Valles en la Universidad de Guadalajara.

Ese libro, escrito con interés originado por la calidad de la práctica docente del profesorado universitario, me prodigó más satisfacciones de las que esperaba o imaginaba. La edición inicial terminó y la primera reimpresión se agota; mientras, aguardo que se concrete la firma de un convenio que permita la distribución por otros estados del país. Si la burocracia lo agiliza, veré muy pronto el libro en otras ciudades.

Muchas opiniones leí o escuché en estos meses, elogiosas, críticas también, con sugerencias para hacerlo menos breve, extenderme en temas o incluir otros, pero no lo reescribiré ni aumentaré. Nació así, y así se quedará, porque no pretendo resumir todo lo que hay, ni dar cabida a prolijas explicaciones (pretensión imposible, además), sino incitar, azuzar búsquedas propias de los lectores.

Aprendiendo a enseñar, escrito y desechado dos veces antes de su versión final, me llenó de gozos y fue buen motivo para conversar en torno al significado de la docencia, de la educación y los problemas de un sistema educativo que nos duele al mismo tiempo que nos convoca a la esperanza en su transformación.

Texto convertido en pretexto para confirmar ilusiones, para la peregrinación por territorios conocidos y descubrir otros, para repensar preguntas y fortalecer convicciones, para encuentros humanos con mujeres y hombres (jóvenes, principalmente) indignados y esperanzados, para ensanchar los apasionantes caminos de la docencia y de un oficio privilegiado.

Comentarios

  1. Balvanero dice:

    Fue muy grata ttu presencia en Vasco de Quiroga este día Juan Carlos.. Interesante la vinculación que hiciste entre la labor educativa y el trabajo social. La comunidad educativa acepto la visión de análisis sugerida. Esperamos que este encuentro, mediado por un amplio compás de espera, se tiene más frecuente, hay grandes coincidencias. Gracias por compartir. Un abrazo

  2. Rita Yáñez Garnica dice:

    Siempre grato leer tus pensamientos en la escritura tan placentera.

  3. arthur edwards dice:

    Me da mucho gusto saber que sigues sintiendo tanta satisfacción en lo que haces. Espero que empieces el año nuevo con la misma flama y con deseos divulgar tus considerables conocimientos. Mis mejores deseos para ti y tu familia! Que sean felices, viviendo con amor y salud!

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