10 EN LA FACULTAD, ¿Y EN LA VIDA?

El 26 de enero, en la lección inaugural de los cursos del actual semestre escolar, presenté una conferencia a los estudiantes de la Facultad de Pedagogía en la Universidad de Colima con el título de esta página. Me pareció el más elocuente para tentar a los asistentes. Lo que expuse allí fueron ideas en germen, notas en proceso.

Sabía que el material podría serme útil para un ensayo posterior, dirigido especialmente a los estudiantes, en torno al complicado tránsito entre la facultad y la vida profesional. Pero es útil también, creo, para los profesores que trabajamos con esos estudiantes y somos, de alguna manera, responsables de su formación académica.

Aprovechando un par de horas de la mañana hoy avance en la escritura del ensayo. Si en los restantes días de la semana mi tiempo dedicado a estos fines goza de buena fortuna, habré logrado una versión preliminar. Espero.

He intentado establecer un puente entre el presente cotidiano, real, tangible y un futuro próximo, no lejano, incierto y con inocultables tintes oscuros. El punto de partida lo emprendo a partir de Richard Sennett, sociólogo pragmático, quien afirma que vivimos tiempos contrarios a la idea del largo plazo. Comparto la idea y encuentro evidencias más o menos claras. Para los jóvenes, sin generalizaciones abusivas, el “largo plazo está muerto”. La noción del futuro es difusa; el porvenir no parece ofrecer señales esperanzadoras, y en la sociedad y cultura líquidas que habitamos en la periferia del mundo desarrollado, los efectos no dejan de ser cruentos sobre los más jóvenes; aunque los países poderosos sufren el flagelo. La pobreza, por ejemplo, es una muestra.

Por eso no aludo al largo plazo o al futuro como algo inasible o lejano, sino a la práctica cotidiana de hoy, del presente. Porque no interesa convocar (me temo que estérilmente) a los jóvenes a mirar eso que nosotros decimos futuro pero resuena como una campana sin badajo.

En este ejercicio reflexivo identifico diez retos que deberán no solo encarar, sino resolver con atingencia los egresados de las carreras de pedagogía. Entre otros, que educamos en un contexto violento, con enormes franjas de la población en pobreza, en una despiadada competencia por empleos escasos, frente al desprestigio de la profesión docente, una de las salidas inminentes de los pedagogos. No cuento más para no extenderme. Ese es el cometido y pronto espero compartir el resultado.

Comentarios

  1. José Manuel Ruiz Calleja dice:

    Es sin dudas una problemática crucial de nuestra época, mi querido y estimado Juan Carlos, no es nueva, pero adquiere hoy dimensiones contextuales diferentes y específicas a partir de un incremento del nivel de complejidad de la relación esencial “escuela-sociedad”. Incertidumbre, es un concepto clave en estos análisis, aunque no es el único puede ayudar a pensar eso que llamamos “futuro” que muchas veces “asusta” a nuestros jóvenes estudiantes y a los profesores conscientes de su responsabilidad. Sin embargo eso no hace menos importante este análisis, en todo caso lo convierte en urgente. Leeré con gusto e interés lo que estás escribiendo, se que no será un texto definitivo, pero desde ahorita intuyo que será una perspectiva interesante que contribuirá a respondernos si estamos preparando a nuestros estudiantes para la vida. Recuerdo en este momento un planteamiento del cubano José Martí: “…puesto que a vivir viene el hombre, la escuela ha de prepararlo para la vida”.

  2. 2D Isaias Antonio Orozco Rios dice:

    1.-as always , showing fantastic workshops to students

    2.-i hope to read the next trial written by you in the future

    3.-in most of the times , the teaching is given by experience rather than with that seen in school

    4.-its time to follow you on twitter

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