Aniversario de concepción

Un día como hoy nació el Diario 2015. Lo recuerdo con precisión, y emoción. Estaba en Manzanillo, disfrutando la placidez de las vacaciones; los hijos, lejos de la mesa de trabajo, con sus gritos y correrías. La mañana refrescaba sin temores ni preocupaciones, sin ocupaciones ni agendas. Leía a Andrés Neuman y su libro Cómo viajar sin ver; justamente un diario de viajes.

Lo conté ya: la idea de escribir un diario la había acariciado seis meses antes, cuando el mundial de fútbol de Brasil. El reto de una página en ese tema me intimidó y opté por la renuncia. Con el proyecto de Neuman me convencí que valía la pena. Y sin pensarlo demasiado (tal vez hacerlo me habría impedido continuar), lo decidí. En Manzanillo, pues, nació la idea y la primera página.

Hoy estoy en casa, encerrado en mi biblioteca y envuelto entre libros, apuntes y la computadora abierta en todo momento. Avanzo en la escritura de un libro y no pude dejar de recordar aquella circunstancia. Juan Carlos me acompaña, tumbado en el suelo, juega y silba feliz, esperando la Navidad y los juguetes.

El año ha sido fantástico, por muchas razones, y entre esas, este ejercicio cotidiano me regaló un desafío y una emoción indispensables.

El Diario está a una semana del fin. Hoy llego a la página 351. Una cantidad descomunal para el registro personal. Extrañaré el año siguiente este hábito, pero haré una pausa y apresuraré otros proyectos. Mi año 2016 delinea contornos interesantes y retadores.

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