APUNTES PARA UN MUNDO FELIZ

A veces tengo extraños momentos de optimismo. En instantes, ese sentimiento es casi desmesurado. Hoy escribo en uno de esos trances.

Me da por pensar que el mundo nuestro, pongamos que hablo de Colima, podría ser mucho más amable, más solidario, más fraterno. Que podría tener una dimensión tal que seríamos un modelo de convivencia entre nosotros y con la naturaleza. Y todavía más: pienso que no sería demasiado complicado conseguirlo. Que bastarían pequeñas obras cotidianas, hechas hábito, las que nos darían nueva dimensión humana.

En las esquinas, por ejemplo, los autos cederán el paso sin dudarlo a las personas, especialmente a los niños y a los más viejos. Allí mismo, nadie al volante intentará ganar el paso a los otros automotores nomás por qué si.

En la mañana, o al mediodía, a la hora de entrar al trabajo o la escuela, despertaremos cinco minutos antes y podremos recorrer la ruta sin contratiempos que nos ponen en peligro, sobre todo, que no arriesgan la vida de los otros.

La basura en las calles no será responsabilidad de los recolectores, sino de todos nosotros, los ciudadanos que salimos y la tiramos un metro más allá de nuestra frontera, pensando, estúpidamente, que ya nos libramos de ella y sus efectos.

Cuando salgan a pasear perros, los dueños se llevarán consigo todo lo que dejen sus animales. Ellos, mascotas y amos, tienen derecho a pasear, y nosotros a respirar aire limpio y no atravesar campos minados. Serrat dice que pisar mierda trae buena suerte; no doy fe.

Cada uno tiene derecho a escuchar la música que le reviente los oídos, pero no tiene ningún derecho a romper los ajenos. Pues eso lo respetaremos, así tengamos la camioneta más grande del mundo. Y si no lo hacen, entonces, los responsables del orden público cumplen su función. El silencio también es un derecho en la ciudad.

Y así, muchas otras acciones podrían hacer de este mundo crecientemente hostil, un sitio más entrañable.

Luego del repaso optimista, el realista aparece y se pregunta: ¿pero qué hacemos con esta pandilla de truhanes que siempre están dispuestos a jodernos la vida al resto?

Entonces, sin miramientos, digo: pues ya está. Si ellos insisten, debemos ser prudentes, una, otra vez, pero si lo merecen, habrá que tener lista la bota para patear el trasero que lo demande.

Comentarios

  1. 1K Israel Alfonso Chavarín Castillo dice:

    1.-Yeah, the world (starting by Colima) has much to be improved
    2.-If we all put our bit, it’s really possible to do of this a happy world
    3.-However, i think that always will have a bad apple in the society to spoil everything
    4.-Anyway we must be positive and kick asses when needed or it will be worse

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