CINISMO CONTRA CIVISMO

Cinismo y civismo reúnen, en su antagónica posición, alguna parte de los contrastes entre discursos y realidades en las sociedades que vivimos. Gráficamente son casi idénticos; los distingue una minúscula línea. En los actos de mujeres y hombres son como el cielo y el suelo.

Cinismo en los congresos, en los hombres (y mujeres) del poder, en los gobernantes, en los representantes populares. Civismo en el currículum de las escuelas básicas, en los proyectos educativos, en los maestros, en su enseñanza; civismo en los aprendizajes, en las prácticas.

La cosa no es tan dramáticamente contrastante. En la escuela sus profesores no son santos, tampoco los directores o autoridades, ni entre sus dirigentes sindicales. También hay cínicos en el sistema escolar y farsantes y demagogos e imbéciles.

En el planeta de la política mexicana habrá algunos virtuosos, que se alejen del polo cínico. No creo que muchos. Para ser sincero, no estoy seguro de reconocerlos con alguna certeza. Creo haber conversado con algunos de ellos, pero son excepciones.

Con una sociedad dominada por el cinismo, el futuro como promesa tiene vida corta. Pero, tal vez, conviene discutirlo, para abrir resquicios aunque sea mínimos a la decente esperanza.

Cinismo, según la definición del diccionario de la Real Academia Española, tiene los siguientes significados: Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables./Impudencia (descaro, desvergüenza), obscenidad descarada./Doctrina de los cínicos, que expresa desprecio hacia las convenciones sociales, las normas y valores morales./Afectación de desaseo y grosería (desusado).

Sinceramente, deseo estar equivocado, totalmente equivocado.

Alguien que me lo demuestre.

Comentarios

  1. arthur edwards dice:

    Me gusta mucho como recientemente te has dedicado a la yuxtaposición de conceptos!

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