CÍRCULOS VICIOSOS

En una pausa de mi actividad matinal, hoy basada en lectura y apuntes, revisé una nota publicada en el diario argentino La Nación. Se llama: “Treinta minutos de lectura. Un hábito que beneficia la salud, el rendimiento, la empatía, las emociones”. Enseguida la compartí en mi página de Facebook deseando que muchas personas la revisaran.

Luego de servirme un café, de regreso a la mesa de trabajo, dudé, dudé y re dudé del cumplimiento de mi deseo.

Del optimismo inicial pasé al pesimismo irritado que me produce cada vez más esa red social. Pensé, en pocas palabras, que esas resumidas ventajas que presenta el artículo, basadas en la investigación de un par de instituciones inglesas, difícilmente le interesarían a alguien que no sea lector. Es decir, que todas aquellas maravillas que produce la lectura, y que todo lector conoce o intuye, solo pueden interesarle a quien ya no tiene sentido convencer porque tan lo está, que lee esa nota, esta entrada u otras más sesudas.

Me pregunto, entonces, ¿cómo romper el círculo vicioso? ¿Cómo hacemos para que la lectura, a través de la escritura (allende la frontera de las redes sociales), sea interesante para quienes huyen de ambas?

Comentarios

  1. 1K Israel Alfonso Chavarín Castillo dice:

    1.-Interesting question, certainly everyone should read at least 30 minutes a day, but it is difficult with our current culture.
    2.-I think children in primary schools should be read to them at least one class a week inviting them daily to read on their own.
    3.-Very probably at the end, a book could like to them and they will want to continue reaing
    4.-Those who “don’t like” may be invited to listen to audiobooks, at begin, it could seems them more interesting, and after, they could prefer to read by themselves

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