DECÁLOGO DE MONTERROSO

Esta mañana, después de un par de horas corrigiendo en pantalla las múltiples observaciones que hizo Rubén Carrillo al libro Nuevas figuras y otros paisajes de la educación, me detuve, leí correspondencia electrónica y enseguida, por enésima vez, el decálogo de Augusto Monterroso. Cada lectura deja enseñanzas. Inspira. Maravillosa la capacidad de síntesis del escritor nacido en Honduras, nacionalizado guatemalteco y fallecido en México.

Aquí algunas notas de su decálogo.

-Cuando tengas algo qué decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

-No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

-Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribirás nada con cincuenta palabras.

-Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista. Para este arte, ejercítate día a día.

-Aprovecha todas las ventajas, como el insomnio, la prisión, la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos sus amigos escritores; evita, pues, dormir como Homero, la vida tranquila de Byron, o ganar tanto como Bloy.

-Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón, nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle ni te señalará con el dedo en el supermercado.

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A mediodía participé en un examen de titulación de dos licenciadas en pedagogía. En años recientes no he sido habitual en este tipo de ceremonias, y las comparaciones con periodos en que fui asiduo son inevitables. Para bien y no.

Más allá del acto de hoy, pretexto para comentario, tengo la impresión de que esas actividades carecen de la relevancia justa. Que los estudiantes, en el umbral del ejercicio profesional, infravaloran el privilegio de llegar a una etapa así en la vida universitaria, reservada a una minoría de jóvenes mexicanos. Probablemente debemos insistirlo: la enseñanza universitaria es un privilegio y responsabilidad con la sociedad, que compromete al ejercicio ético y técnicamente competente.

Comentarios

  1. 2-B Fernando Salcedo Castellanos dice:

    1- This morning, i read the corresponding, and the Augusto Monterroso´s decalogues.
    2- I like so much his notes, everything that speech is reflective.
    3- In the middle of the day, i participated in a quiz of titulation in pedadogy
    4- This activities lack of the justice relevancy

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