DIÁLOGOS INFANTILES: INTUICIÓN FEMENINA

IMG_1333Ayer, después de la tarea escolar, con el crepúsculo, Mariana Belén y Juan Carlos salieron a jugar montados en sus “patines del diablo” (ahora llamados de otra forma) en la acera de la casa. Sus gritos me distrajeron de las obligaciones. Cuando me disponía a salir con ellos para una pausa y refrescarme, entró Mariana intempestivamente y subió las escaleras rumbo a su cuarto sin atender mis preguntas. Su mamá me explicó el incidente; regresé a las ocupaciones.

Minutos después subí al cuarto de Mariana. Se bañaba desconsolada y esperé impaciente. Más tarde, ella acostada, yo a su lado, conversamos. Detuvo mis comentarios triviales, que pretendían distraerla, y pidiéndome perdón dijo:

-Papá, ¿puedo hablar de un tema sin que te moleste o entristezcas?

-Sí, claro.

-¿Extrañas a la Yeya (mi madre)?

-Sí.

¿Piensas mucho en ella?

-Sí, con frecuencia.

-¿Y te duele?

-A veces.

Luego le expliqué un poco lo que pienso de la muerte.

-Pero todas las personas nos vamos morir, más tarde o más temprano, y cuando la gente sufre demasiado, la muerte es el descanso. Y ella sufría mucho.

Así seguimos. Me hizo otras preguntas. Le respondí mirando el ventilador dando vueltas en su techo y las ventanas rosas.

¿Cómo supo Mariana que un 8 de junio nació mi madre? ¿No lo sabía? ¿Por qué lo dijo?

Cuando reparé en estas preguntas ya estaba dormida. Esta mañana, apenas espabilada, le pregunté:

-Recuerdas que ayer hablamos de mi mamá.

-Sí.

-¿Por qué? ¿Tú sabías que ayer habría sido su cumpleaños?

-No. Perdóname –dijo, pensando que me había ofendido.

-¿Por qué me preguntaste?

-¡Quería saber!

Cuánta razón tenía José Saramago cuando escribió “La nieve negra”, una pequeña narración en El equipaje del viajero. Allí advierte: hay que tener cuidado con los niños.

Sí, hay que tener cuidado con los niños, con su inteligencia, sensibilidad y curiosidad. Alentarla siempre, disfrutarla siempre, aunque las interrogantes, suyas y mías, no tengan respuesta.

Comentarios

  1. Ángela dice:

    Qué bonito!! A mi también me encanta platicar con mis hijas, me encanta cómo me sorprenden con sus preguntas y sus anécdotas.

    Saludos 🙂

Deja tu comentario