Diciembre 7

Hay hechos, momentos, personas que ofenden e indignan, que incitan a pensar si somos un país que culturalmente no quiere crecer o si en nuestros genes algo lo impide.

Solo aquí puede pasar que un gobierno mienta tan descaradamente, y en lugar de juzgarlo o castigarlo, al responsable lo manden a una embajada, a otro puestito discreto pero bien recompensado. Y sus correligionarios no osan comentario alguno sobre la desvergüenza y la impunidad.

La larga lista de oprobios suma otra con el caso Ayotzinapa, ya advertida: no hubo incendio en Cocula, como sostuvo el entonces procurador, que hoy descansa en paz, en esta vida y sin culpas que pagar.

En San Luis Potosí una prestigiada colega nos contaba: solo en este país sucede que el grupo profesional más importante de expertos en la materia, el Consejo Mexicano de Investigación Educativa, exprese sus dudas e interrogantes sobre la reforma educativa, y el gobierno interpelado no abra siquiera un ojo para ver, o un oído para escuchar. Era más dura: ninguna cabeza cayó. Aquí, todas callaron.

Me resisto a creer que las taras históricas nos desbordarán in sécula seculórum, pero a veces mi confianza se vulnera.

Comentarios

  1. arthur edwards dice:

    No sé que pensar sobre lo que escribes hoy…muy cierto, por cierto. Pero esta casta política tiene intereses que no conviene al pueblo, de esto sí estoy seguro.

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