DUERMEN, LUEGO EXISTO

Despertar cada mañana es un milagro. Y cada tarde, después de la siesta, nos regala el doble placer de dos amaneceres.

Al despertar cada mañana, luego de celebrar la vida, consciente de la condición y la memoria, me levanto y busco a los niños (Juan Carlitos me corregiría: a la niña y al niño). Camino silencioso entre la penumbra, lento, los toco, los siento, me acerco, huelo sus aromas distintos, uno en el pelo, otro en la cara, diferente en las manos; les beso la frente y siento que la mayor parte de los placeres de cada día está puesto a andar. Aspiro y los pulmones, la vida misma se insuflan. Estoy preparado para el comienzo.

Cuando ellos duermen plácidos, luego existo. Cuando despiertan, existo dos veces. Cuando existen, cuando existimos, cuando somos conscientes, lo demás, es lo de menos.

Comentarios

  1. Luis Porter dice:

    el fuerte sentido de amor responsable une al padre proveedor con los hijos. Digo proveedor porque todavía vivimos un esquema de ese tipo. Muchos padres sienten que cumplieron con su misión al cubrir lo material, pero otros sienten otra liga mayor, un vínculo difícil de expresar, pero Juan Carlos lo logra hacer. Existimos en La Paz que nos da saber que el nido esta en calma. Dormir, símbolo de descanso. Luego los chicos juegan, hay alboroto, y otra vez sentimos que existimos.

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