EL CENTRO DE MI VIDA

Las librerías tienen un encanto especial para quienes apreciamos los libros y la lectura. Todas, o casi todas, me producen emociones y despiertan ilusión por hallazgos fortuitos o anhelados. Pero visitar la librería del centro comercial y penetrar el espacio donde antes hubo zapatos y mañana podrían vender teléfonos celulares o bikinis espectaculares, produce sensaciones semejantes a mirar un cajón de sastre o el almacén de ferretería. Me sucedió de nuevo. Con poco tiempo, y sin ganas de perderlo en aquel insultante caos, pregunté directo al dependiente. (Librero es oficio sagrado que no aplica). Con indiferencia, escuchando música de Calle 13 (lo único que aplaudo), entró en el sistema de la computadora y tecleó el título del libro que pedí. Los otros dos clientes, jovencísimos, buscaban y conversaban. Miré a un lado y a otro, en los aparadores los paseantes caminaban indiferentes. Una librería en el centro comercial que promete ser el centro de tu vida es un atrevimiento, sin duda. No, no lo tengo, me regresó de las cavilaciones el vendedor. Dudé en el siguiente paso, con el tiempo encima. Solté la pregunta desesperada: ¿algún libro de Leonardo Padura? Buscó unos instantes en la pantalla y salió decidido a uno de los pasillos. Caminó y yo tras él. Identifiqué los lomos de la editorial. No, no tengo, dijo después de unos minutos. Hurgué. Al instante le dije: aquí está el que buscó (“El hombre que amaba los perros”). Al lado había otro de Padura. La cacería había terminado. Misión cumplida. Con el ojo despierto, mientras caminaba a la caja, una foto en la portada y el nombre del autor jalaron mi atención. No lo dudé ni con el precio. Llevé los dos libros al mostrador y se los pasé para el cobro; con el primero saldaré una deuda de gratitud, el segundo, “Libro del anhelo”, de Leonard Cohen, es un ansiado regalo que quería concederme. Solo por eso valió la pena penetrar en este remedo de librería, cuyo nombre no voy a mencionar.

Paulo Freire, siempre

En el desorden de la mesa del estudio, donde ya solo queda espacio para una computadora portátil de 15 pulgadas o un libro abierto, trabajaba desde antes de la salida del sol. En una pausa de la corrección pasee los ojos por los montones de libros que rodean y encontré cerca de la mano derecha el lomo del libro Propuestas de Paulo Freire para una renovación educativa. Lo tomé y abrí. Es un texto colectivo coordinado por Carlos Nuñez, con la participación de Alipio Casali, Licínio Lima y Ana Maria Saul. No lo había leído. Hoy es buen día, y comencé. El capítulo inaugural es una exposición panorámica, muy personal, de Carlos Núñez sobre el pensamiento de Paulo Freire. Leyéndolo, antes de la claridad solar, se fueron calentando de a poco pensamientos e ilusiones.

Comentarios

  1. 2-B Fernando Salcedo Castellanos dice:

    1- The libraries are very special, I produce emotions.
    2- But these libraries no longer exist, just is shoes store, phones stores, and more stuff.
    3- I search a book of the Leonardo Padura, but o don’t find the book.
    4- But in other place, i find the book titulated “El hombre que amaba a los perros”, i was very excited

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