EL CINE Y YO

CineClubEn México vi algunas películas de los hermanos Coen, Ethan y Joel. Pero no me provocaron emociones espectaculares. En Córdoba, Argentina, viviendo a unos pasos del inolvidable Cineclub Municipal Hugo del Carril, con mi tarjeta de socio vi todas las películas que pude, incluso con repetición.

A las 12 del día, a las tres de la tarde, a las 18 horas, a las 11:30 de la noche, iba al cine. No tenía predilección, luego de cumplir mis compromisos laborales.

Además de las bondades profesionales que tuvo la feliz estancia, entre ellas un par de libros escritos, el reenamoramiento con el mejor cine fue de lo más agradable que experimenté. Un currículum nada despreciable para aficionados: ciclo con afamado director israelí, del alemán Werner Herzog (su imperdonable Fitzcarraldo), de Woody Allen (con un cartel imponente de Scarlett Johansson en la playa), de Clint Eastwood y de los hermanos Coen, y películas argentinas de festival.

Allí los hermanos Coen me deslumbraron. Vi casi todas sus películas (digo casi, por precaución y para no faltar a la verdad). Por eso, hoy que veo en las noticias que viene ya una nueva peli no pude menos que recordar aquellas sesiones y esperar con alegría que llegue el momento, en febrero, de disfrutarles con otra magistral obra. Si la veo en casa, altamente probable, no faltará un fernet con coca, para honrar la bebida nacional de los cordobeses. He dicho.

Ah, por si les interesa, la cinta se llama “¡Ave, César!”.

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