EL DÍA DESPUÉS

Si las ideas, pistas, notas, apuntes que tengo en la cabeza se pudieran extender una al lado de la otra me faltaría una mesa dos metros más larga que la del Rey Arturo. El tema: las elecciones estatales.

Anoche, con regaños familiares de por medio, apagué la tele, el #PrepColima y las redes sociales. El escenario, muy temprano a las 12 de la noche, no me auguraba sorpresas. El único dato que saltaba es que cada vez que el #Prep actualizaba información la distancia entre la barra roja y la azul se acortaban inexorablemente. Así me dormí.

Antes de las 6 de la mañana estaba en pie y los resultados me dejaron azorado; el mapa electoral, teñido de azul.

La conclusión de los resultados, con declaraciones, recuentos, alegatos legales, tribunales y componendas cupulares, todavía tiene larga historia. Hoy, varias lecciones principales están en la mesa. El escenario para el PAN era inesperado hace tres meses; el mejor para el PRI en este momento, con Nacho ganador, desafiará al máximo su capacidad política, gobernando un estado abrumadoramente inclinado hacia el PAN y un congreso opositor que puede complicarle la gobernabilidad.

Desde ya los mensajes son muchos y contundentes; tomarán nota los inteligentes. La ciudadanía emitió su veredicto, aprobó y reprobó. Habló, votó, sentenció.

Me abruma la cantidad de información (y desinformación) que circula, sobre todo, la inopia del órgano electoral y su ensoberbecida, fallida presidenta.

La escuché este mediodía camino a la escuela de mis hijos. Según explicó (si no entendí mal, porque fue muy clara), el restante siete por ciento de las casillas no computadas en el #PrepColima ya no serán incluidas. La justificación es simple: los funcionarios de casilla, de 63 casillas, todos, los funcionarios y los representantes de partidos, no sabían (¡maldita ignorancia en época de celulares!) que las actas se colocan en un sitio y no en otro.

Así las cosas, gracias a varios cientos de analfabetos electorales los colimenses tendremos que esperar dos, tres, varios días o más, para saber el resultado del cómputo final.

La explicación me parece tan clara como inadmisible: deben pagar los responsables mayores. Admítase que los funcionarios de casilla no se presentaron por su antipatriotismo o lo que quieran, pero eso debió preverlo el órgano de la señora Valladares y sus consejeros. Además de preverlo, porque ocurre siempre, debieron preparar una estrategia para combatir la ignorancia de los responsables de las casillas: un tríptico a prueba de idiotas que explicara, con peras y manzanas, qué hacer antes, durante y después de las elecciones; o un colaborador del organismo que apoyará en las tareas más urgentes en cada sección. ¿Hay que ser demasiado inteligentes para preverlo?

Las elecciones son puntos críticos que evalúan a las sociedades, es decir, a sus ciudadanos, a sus gobernantes, a las autoridades en la materia, a los partidos políticos y a los medios informativos. Antes, durante y después de la jornada electoral quedan expuestos sus talantes, principios, inteligencias y eficacia. El juicio es personalísimo. 

 

Comentarios

  1. Brandy dice:

    Tanto dinero destinado a ésta institución y lo único que tienen son pretextos. Ojalá sea ignorancia y no audacia

  2. arthur edwards dice:

    El problema de las casillas es enorme. Supe por primera vez que si no aparecen los responsables, se eligen “de la fila”. En México, según lo que vi en el programa de Aristegui en CÑÑ, esto sucedió en más de 50,000 casillas nacionales! Esta falta de responsabilidad cívica se puede prestar (si es que no se haya prestado ya) a serias irregularidades o peor.

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