EL GRAN SIMULADOR. EN TRES ACTOS

rene-lavand-el-gran-simuladorPrimer acto

A unos pasos del departamento en bulevar San Juan, frontera de los barrios Nueva Córdoba y Centro, descubrí el Cineclub municipal Hugo del Carril. La ciudad, Córdoba, Argentina. El año, 2013.

El cineclub es un viejo edificio cargado de historias, que me recordó, al traspasar sus puertas por primera vez, la entrañable Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, con el no menos inolvidable Philippe Noiret, el actor que encarnó al inmortal poeta chileno Pablo Neruda panza de buda (según la rima de Joaquín Sabina) en El cartero de Neruda.

Me inscribí como socio del cineclub por 50 pesos mensuales. Con el carnet, las funciones me costaban entre uno y dos pesos. A cambio, disfruté algunas de las mejores películas de todos los tiempos, como Fitzcarraldo o la tragedia de Kaspar Hauser; ciclos sobre los hermanos Coen, Wody Allen o Werner Herzog. Cine italiano, francés, inglés, israelí, mexicano… y estrenos o películas recientes del cine argentino.

Sentado en sus butacas de la sala principal, en funciones que podían comenzar a las 12, a las 15, 17, 22 o 23 horas, descubrí a René Lavand, gracias al trailer de la película que narra su vida en Tandil, en Argentina y el mundo. Me fascinó. Y quise verla.

Segundo acto

Llegó al cineclub municipal “El gran simulador”, documental de Néstor Frenkel sobre el ilusionista, René Lavand. Artista, reclamaba el autor de la memorable (perdón por la reiteración) frase: ¡No se puede hacer más lento… o tal vez sí!

La vi dos veces. Y me enamoró su arte, su pensamiento, su filosofía, si me lo permiten los filósofos profesionales. Si no, da igual.

Me divertí con René Lavand en su casa, en sus paseos, en los viajes por el mundo. Lo disfruté. Lo celebré.

Tercer acto

No me roben la siesta, decía Lavand. No me quiten el privilegio de dos amaneceres en un día. Genial. Ayer hice una siesta. Inusitado. No soy de siesta. Pero desperté recordando las líneas iniciales de este tercer acto. Y me quedé con la imagen del viejo simulador, ilusionista, artista.

Hoy por la mañana el recuerdo me martillaba. Lo busqué en youtube a la hora de la comida. Quería compartirlo en la mesa familiar. Lo encontré rápido. Un nudo en la garganta. Ante mis ojos pasó una fecha fatal: 7 de febrero. Los ojos se nublaron. Volví la vista. No había error. René Lavand murió hace 12 días, a las 86 años, según video de la agencia Télam.

¿Qué más escribo? Busquen en youtube. Allí está la película, “El gran simulador”. Allí está la magia, el pensamiento, el arte del genio de las cartas.

Comentarios

  1. 2B Andrea Contreras Orozco dice:

    1) someone amazing ilusionist with only his left han.
    2) René Lavand with his style so unique.
    3) And so arose the style and personality of something that can not be copied.
    4) Great movie thank you very much for sharing.

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