JULIO 1

Perdí dos horas de mi vida. Sí, después de una jornada laboral extenuante, con más de cuatro horas invertidas en reuniones, decidí relajarme para seguir trabajando hasta la medianoche. Mi elección, sin demasiadas complicaciones, fue el partido de fútbol entre México y Honduras. Es un poco masoquista, lo admito.

Más allá del cero cero, lo peor fue el espectáculo de un equipo bravucón, mediocre, dirigido por un entrenador, Miguel Herrera, al que le sobra una mal entendida valentía y falta inteligencia, cortesía deportiva y personal.

No, no consigo entender a jugadores que viajan por el mundo, juegan en Europa y siguen comportándose de la peor forma, intentando engañar, fingiendo, protestando aunque sepan que no tienen razón y mentándose la madre con los rivales en un partido donde no se disputa nada. En fin.

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Comienza el séptimo mes del año. ¡Ya lo sabían! (supongo). Y con ello, una nueva etapa en este Diario que, modestia aparte, camina de forma extraordinaria, más allá de los mejores pronósticos. Lo mejor, es que cada día le voy disfrutando más.

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Ley de la necesaria correspondencia: Si supieras lo que pienso yo de ti, hablarías peor de mí.

(Escuchado en el Multiviral de Calle 13).

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