LA ESCRITURA TERAPÉUTICA

La escritura Silvia AdelaEsta madrugada, alrededor de las 4, el sueño me hizo una mala jugada que estoy pagando 16 horas después. Se fue sin más. Ingrato e inhumano. El minucioso trabajo de corregir las 180 páginas de la segunda versión impresa del libro “30 años de Pedagogía en Colima” (luego en la pantalla), una conferencia por la mañana con profesores de la Secundaria Jesús Reyes Heroles y una reunión de trabajo con los estudiantes de uno de los siete proyectos de tesis que asesoro, me están dejando exhausto. Pero, ¡cuidado! Lo mío no es queja, en realidad. Si así se entendió, rectifíquese.

Son muchas actividades de alta tensión para las que naturalmente hago. Pero todas, sin excepción, han sido gratas. Suprimido el trance de despertar a las 4 de la mañana, el día fue casi perfecto. A esa hora de la noche o del día, según se vea, según se tengan los ojos abiertos o cerrados, sin más alternativa abrí el iPad y seguí con la lectura que había dejado encaminada cuatro horas antes. Un libro que promete ser extraordinario: La escritura terapéutica. Claves para escribir la vida y la creación literaria, de Silvia Adela Kohan, otra atinada recomendación de Rubén Carrillo.

Luego vino el complicado momento previo a una conferencia, charla o reunión en que debo enfrentar a un grupo de personas. Nervios, tensión, dolor de cabeza, un poco de nauseas. Todo eso en media hora. La acogida de las maestras y maestros fue extraordinaria. Y, si me cumplen la promesa, Puertabierta Editores podrá estar contenta con las ventas próximas de Las escuelas: desolación y encanto.

Podría detenerme aquí, para profundizar en las impresiones que dejó el encuentro con las maestras y maestros, algunos extraordinariamente jóvenes, poco menos que sus estudiantes secundarios. Pero no lo haré. Me queda media hora para la penúltima actividad del día y prefiero soñar que las ideas y provocaciones desperdigadas tengan efecto en algunos de ellos.

A mediodía, la sesión de trabajo con tres estudiantes de Pedagogía fue corta pero estimulante. Auguro que de allí podrá salir una estupenda tesis en 15 meses. Todavía no es tiempo de sembrar; apenas miramos el cielo.

Entre esas y otras actividades estuve absorto en corregir y cuidar los detalles de nuestro libro colectivo. El cansancio existe, aunque hagas lo que te guste; pero al día siguiente quieres repetirlo y mejorarlo. Esa es la diferencia con el otro agotamiento. Así encaro el sábado.

Escribo estas líneas y compruebo que, en efecto, como el título del libro que leí esta madrugada, la escritura tiene un inexplicable, milagroso efecto terapéutico. ¡Bendito insomio! O, mejor: ¡maldito insomnio, bendita lectura!

Comentarios

  1. arthur edwards dice:

    La pérdida del sueño a veces entrega nuestras mejores ideas. Así siempre ha sido conmio. El sufrimiento posterior por la desvelada se compensa con el sueño profundo por el cansoncio y la satisfacción. Felices sueños, maestro!

  2. 2B PAZCUAL CHAVEZ JOSE dice:

    1. He had a bad dream at 4 am.
    2. he corrected 180 pages of the book “30 years of Pedagogy in Colima”
    3. He had a conference with teachers of the school Jesús Reyes Heroles
    4. He had to work with three students of the pedagogy.

  3. 2B Jonathan Hali Gorbea Aguayo dice:

    1.This morning, around 4, the dream made him a bad move he is paying 16 hours later.

    2.He at that time of night or day, as you see, as your eyes open or closed will have no choice but open the iPad and he kept reading, he had left four hours before.

    3.At noon, the working session with three students of Pedagogy was short but stimulating.

    4.These and other activities absorbed was correct and caring in the details of our collective book.

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