LUNES POR LA MAÑANA

Lunes por la mañana. No es mi día favorito, sí el más complicado de la jornada semanal. El asueto dominical trae más agotamiento del deseable, rompe mi rutina, o no sé qué, pero me cuesta enfilar el rumbo. Hoy es distinto. Frente a una agenda pesada opté por comenzar con tanque lleno de energía, para agotar los pendientes antes que las preocupaciones agobien.

Juan Carlitos y yo nos dirigimos a su escuela. Conversamos animados y hacemos nuestro recuento de lo hecho los días previos. Pasa lista a sus abuelos y, de pronto, cae en la cuenta que le falta uno. ¿Y tu mamá? Me pregunta con mirada extrañada. Pienso con prisa la mejor respuesta. Ya no está, hijo. Con la naturalidad que los adultos solemos perder con los años, suelta la interrogante: ¿ya se murió? Le explico con cautela los detalles generales, la cronología del por qué no la conoció. Escucha sin dejar de mirar a los autos de adelante, sentado al lado, con las manos entrelazadas. Su respuesta me congela: la vida a veces no tiene sentido, dice, seguro de sus palabras. Pausa obligada. Silencio. Cada uno en lo suyo. Llegaremos pronto al colegio y el reloj se acerca a las 8. Por qué, le pregunto. Porque la gente está lista siempre para (hace la onomatopeya de una pistola) y afirma vehemente: para matar, papá, y así no tiene sentido la vida. Y dice algo que no entiendo sobre lo “lindo de la vida”. Es verdad, le digo, pero ella murió de una enfermedad. ¿Ya estaba viejita? No, para morir de enfermedad no hay que estar viejitos. De nuevo el silencio se impone. Es hora de bajar.

Camino a las puertas de la escuela con su mano izquierda en mi derecha. No sé de qué resortes emocionales salen aquellas preguntas, aquellas respuestas y conclusiones. No lo sé, pero me retumban varias horas después.

Comentarios

  1. mayte muñoz dice:

    Buen día profesor, sin lugar a dudas , la muerte no tiene sentido y el tratar de explicarlo nos parece complicado, he perdido a un hijo en la muerte y aun vivió con su recuerdo, hace ya 18 años de eso , sigo esperando con anhelo la resurrección que Dios promete, está es una enseñanza bíblica que consuela y le da esperanza y consuelo a muchos millones de personas la cual me da mucho gusto compartir. Usted como maestro y que enseñanza a muchos el camino de la docencia, enseñar a nuestros hijo esa parte espiritual es un don de Dios y usted lo tiene. Le admiro por ello.

Deja tu comentario