MOMENTOS FELICES

Cuatro de noviembre es una fecha especial. Día de San Carlos. En casa sobran motivos para el festejo: cumpleaños de mi padre, onomástico de mi hijo, mi segundo nombre, el tío de mi hijo, el hijo de mi hermana. Y de grandes amigos y maestros, como Juan Carlos Geneyro y Carlos de la Isla.

Pero esta vez lo fue, además, porque tuve la oportunidad de presentar mi libro Nuevas figuras, otros paisajes de la educación, en la Universidad Multitécnica Profesional, y al final, de conversar con varios de sus estudiantes y profesores en una sesión que me resultó estimulante. El marco fue estupendo: la apertura de un foro de investigación educativa y la calidez humana.

Como es usual, abrieron dos comentaristas: Mariza, estudiante, y Miroslava, maestra de la institución. Su lectura atenta y generosa me obliga a reiterarles el agradecimiento por este medio. Luego, mi comentario intentó ser muy breve; apenas contarles los motivos del libro, la intención y leer un par de pequeños textos. Quería escucharles.

En la sesión de preguntas escuché y tomé nota. Preguntas y comentarios curiosos, inteligentes, provocadores de reflexiones. Podría relatar algunos, pero no quiero ser prolijo. Me quedaré con el de una educadora que confesó su malestar por seguir trabajando, al habérsele negado la jubilación con las nuevas leyes del ISSSTE. Pero después de escuchar mi lectura, dijo, se sintió incómoda y revisaría su comportamiento mañana al llegar a la escuela donde labora. Si su confesión se vuelve realidad, habré logrado un cometido no buscado explícitamente, pero que uno puede albergar en la intimidad: que su libro, que sus palabras o hechos puedan contribuir a la transformación de otras personas. Solo por eso ya habría valido la pena estar allí esta tarde.

La firma de libros, que para algunos es fatuidad, constituye uno de los momentos más especiales, más personales: primero, porque puedes agradecer a quien compra tu libro, segundo, porque en algunos instantes intercambias opiniones, escuchas u ofrecen respuestas pedidas.

Fue un cuatro de noviembre todavía más especial, gracias a todas y todos quienes allí estuvieron.

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