OCTUBRE 3

Navego en simultáneo las páginas de tres libros sin conexiones entre sí: El Arca de Noé. La escuela salva del diluvio (una recopilación de artículos periodísticos de Miguel Ángel Santos Guerra), la biografía de Leonard Cohen (de Alberto Manzano) y otro colectivo sobre el periodismo digital.

Podría parecer un disparate, con tan poco tiempo para leer por qué sí, dividirlo entre tres. Tal vez lo sea. Lo es. Pero no tengo problema en admitirlo. En cada uno de los textos hurgo gozoso, busco otras perspectivas, sin el deseo de encontrar nada particular.

Me habría gustado terminarlos ya, surfear otras páginas. Luego me detengo: ¿para qué? Si aquí hay motivos interesantes, ideas inteligentes, razones lúcidas. Entonces avanzo lento. Sin prisa, con el tiempo que me dejan los compromisos laborales, los domésticos, la crianza infantil. Y así, llego al fin de semana pensando que, tal vez, vea el final de alguno. Y si no, qué más da. Habrá que continuar esta tarea sin fin que solo tiene sentido porque no tiene punto final.

Deja tu comentario