PÁGINA UNO

Página uno

Esta es la primera página del reto: la escritura de un diario a lo largo de 2015. Desafío al mismo tiempo que divertimento. Ocasión para compartir trozos de lecturas de libros o revistas, andanzas entre periódicos, música, observaciones y algunas conversaciones.

En algún momento de cada día abriré las hojas del cuaderno que cuidadosamente elegí para la encomienda y con pluma fuente dejaré mis impresiones o, como ahora, escribiré directamente en el teclado. Cada uno de los objetos está en su sitio, expectante y curioso.

Advierto que la tarea será descomunal, por la exigencia cotidiana e intentar algo más que futilidades estrictamente personales. El tiempo que me consumirá no es problema. Sí lo serán las otras dificultades de la vida mundana, pero ya veremos.

No me pasa por la cabeza cesar en el intento, pero si es imposible escribir un día, regresaré al siguiente.

Cada página será un intento de observar mejor, leer más y afinar todo lo posible las palabras.

Una razón y media animan este experimento, si los científicos me permiten la palabra: usarlo como un cuaderno de ejercicios y prácticas de escritura y, tal vez, como la memoria que algún día alguien podría escudriñar para reconstruir el periodo desde una mirada personal.

Malala

Yo soy Malala fue el último libro de 2014 y el primero que leí en 2015. Es la reconstrucción biográfica de la joven paquistaní que recientemente recibió el premio Nobel de la Paz, por su denodada lucha a favor del derecho a la educación de las niñas en su país. Su caso conmovió en 2012, cuando dos soldados talibanes le dispararon a la cara. El milagro de la ciencia médica, con la afortunada intervención de doctores en Paquistán y luego en Londres le regresaron la sonrisa al rostro.

El libro, con Christina Lamb, está hecho con retazos de historia íntima, familiar y nacional; con miradas a los acontecimientos del mundo desde el paraíso de Swat, en que vivía estudiando en la escuela de su padre, esforzado y valiente luchador social.

En mi libro en versión digital dejé marcas de ideas o pasajes significativos. Uno de ellos es la enseñanza de su padre sobre el valor y la verdad: “Si quieres resolver una disputa o salir de un conflicto, lo primero es decir la verdad… La verdad acaba imponiéndose al miedo”.

Su padre, cuenta Malala, llevaba en el bolsillo el poema escrito durante el nazismo por Martin Niemöller, alemán:

Cuando los nazis vinieron a por los comunistas,

yo me callé; no era comunista.

Cuando encerraron a los socialdemócratas,

yo me callé; no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a por los sindicalistas,

no protesté; no era sindicalista.

Cuando vinieron a por los judíos,

no protesté, no era judío.

Cuando vinieron a por mí,

no quedaba nadie que pudiera protestar.

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