¿PARA QUÉ SIRVE LA UNIVERSIDAD?

El tema de esta página es una provocación a la curiosidad intelectual, política y pedagógica, pero también al exclusivo club de quienes se sienten cómodos con la tranquilidad del orden ficticio y la paz de los silencios forzados.

No voy a hilar sobre la pregunta. No ahora. Me falta tiempo. Como este diario tiene entre sus propósitos principales ser un depósito de ideas germinales, no quise dejar pasar la ocasión de consignarlo y agendarlo para posteriores y reposadas ocasiones.

Hoy leo un libro colectivo de ANUIES coordinado por una estupenda colega y mejor amiga, Alejandra Romo. Se llama Prácticas de tutoría, prácticas docentes y formación de los estudiantes. Está recién publicado. Es más, hoy se está presentando en Puebla, a la hora en que escribo estas líneas.

En el segundo capítulo encontré dos trozos que quiero dejar tal cual. Sobran las palabras:

La educación superior también debe ser un ejercicio democrático que contribuya a que los estudiantes aprendan cómo cuestionar a la autoridad, que fomente su compromiso como ciudadanos, que les muestre la importancia del bienestar común y que realce la conciencia de su papel en el cambio del estado de las cosas.

No es una consigna delirante de partido político de izquierda o intelectual resentido; es un libro hecho por académicos mexicanos y, repito, con el sello de la asociación nacional de universidades. La segunda idea es de Henry Giroux, uno de los más destacados promotores del pensamiento pedagógico crítico y progresista en Estados Unidos:

…los estudiantes [de educación superior] necesitan aprender, por lo menos, a asumir la responsabilidad por sus propias ideas; necesitan correr riesgos intelectuales, desarrollar el respeto hacia quienes piensan distinto a ellos y aprender a pensar de manera crítica con el fin de incorporarse a la cultura democrática.

Volveré.

Posdata. Inicialmente me resistí a poner esta notita aclaratoria, pero como el mundo está lleno de chismosos de oficio (y no tengo ganas ni tiempo de litigios estériles), tengo que repetirlo: a las cosas las llamo por su nombre. Y esta reflexión no esconde crítica a una institución en particular. Mi pregunta no inquiere sobre la utilidad de la Universidad de Colima, sino sobre la universidad como una institución social, histórica y cultural.

Comentarios

  1. arthur edwards dice:

    En cuanto al segundo capítulo….fracaso total. Aprenden por medio del “curriculum oculto” a perpetuar prácticas antidemocráticas.

    En cuanto a tercer, éxito parcial. Abundan ejemplos de como alumnos si generan ideas, corren riesgo y se desarrollan según criterios propios…el número, sin embargo, es insuficiente.

Deja tu comentario