SUEÑO SIN LA “I”

Tuve un sueño extraño. Desperté con el recuerdo taladrándome. Por eso estoy sentado frente a la pantalla, para contarlo y dejarlo atrás, para que esta noche, mañana, otras, no venga a atormentarme.

El sueño es extraño desde nombrarlo, porque no fue uno; fuero dos. Porque uno tuve hasta las 4:23 horas, en que me despertaron las gotas azotando la puerta cercana al cuarto y sus ventanas; la segunda parte, luego de comprobar que la casa estaba cerrada.

No voy a contarlo en los detalles. Solo algunos aspectos para tratar de entenderlos.

Sucede en lugares que mezclaban pasajes comunes con otros ratos. Se enlazaban personajes que conozco con ajenos. Unos que detesto, pocos, con los que salgo a pasear.

Danzaban enfrente, una danza opaca, que produjo una ola de trozos veloces que pasaron frente a los ojos, o el cuerpo, que me llevaban arrastrando o me rebasaban burlones. Estaba atado ante la ventana, o una gran sala. Sentado, como estacado.

No sé cuántas horas habrán pasado en el sueño. No fue grato. Fue desolador, desalentador, descorazonador. Pero logré despertar cerca de las ocho y ahora sueño con matar esos dos sueños cuando concluya las palabras de esta hoja a la que le faltó una letra, la que, probablemente, sea clave del sueño soñado.

Comentarios

  1. Mayra Santos dice:

    ¡WOOOW! !SÍ ES SIN LA “I”!

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