UNA BUENA Y UNA MALA

¿Por dónde empiezo? La buena: Enrique Kike Rojas anuncia que no regresará a la presidencia municipal en la ciudad donde vivo. Es bueno. Dos años y poco más es suficiente para demostrar ineficiencia y demagogia a raudales. Lo precedía buena fama, o eso supe sin conocerle. Resultó un fraude. Que no vuelva a la presidencia municipal es un alivio.

La mala. ¿Quién responderá por su despatarrada administración gubernamental? ¿Por qué no vuelve a las colonias que gobernó y, como el año anterior, rinde cuentas en cada una de cómo estaba el municipio y cómo lo dejó?

¿Quién responderá por las acusaciones gravísimas en su contra en el caso de las luminarias? Esa acusación no es menor, pues su acusador fue, nada más y menos, el aplastante ganador de una diputación local en el municipio, Javier Ceballos. Y no es menor por los millones de pesos en juego y por las implicaciones de un hecho de ese calado que, demostrado, sería criminal.

No lo conozco, no tengo el gusto (es un decir) ni quiero tenerlo, pero la votación en su favor durante las pasadas elecciones fue uno de los signos más desconcertantes. Con esos mensajes, confieso sin rubores, confirmé lo lejos que estamos de una ciudadanía deliberante, informada, democrática.

Deja tu comentario