Diario 2019

Los días previos a la Navidad estuvieron lejos de la paz y armonía que recitan los villancicos y buenos deseos abundantemente repetidos, con mejores o falsas intenciones, con más o menos originalidad. Así los vivo también. En las calles, los automovilistas, poseídos del espíritu del hombrecillo (o cosa) verde que ahora se disfruta en la pantalla de los cines, corren más que de costumbre y la velocidad crea un escenario antagónico al espíritu del pequeño nacimiento que adorna hogares católicos.

Recogido en casa, pretendiendo la paz que promete la fecha, me revuelvo por razones dispares: la situación del Instituto donde laboro, agudizada in extremispor el presupuesto que le otorgó la Cámara de Diputados en el preludio de la acerba Nochebuena. La sombra oscura que se nos viene me tiene congelado e irritado. Ya habrá tiempo de profundizaciones. La otra razón es la excitación por el proyecto de escritura que nació hace unos días y me absorbe; se titula, por ahora y convencido: “Mi vida en el Instituto”.

Mientras sigo tecleando con ritmo febril la vieja Mac, convulsionado entre la realidad que viven las instituciones autónomas en el país, y mi revolucionado interior, las páginas se van desgranando a un ritmo inédito para un profesor aficionado a la escritura.

La Navidad me trajo estos sinsabores, pero también dos decisiones que, a riesgo de no fallar, me acompañarán durante todo el año que comienza en siete días. Escribiré y publicaré en mi blog un nuevo Diario. No tendrá la exigencia del anterior, de 2015, que me impuso la meta de publicar todos los días del año con licencia para fallar solo tres veces cada mes. Ahora será menos riguroso, pero frecuente, porque estoy cayendo en la cuenta que la vida política dará material suficiente para expresarse; además, quiero continuar ejercitándome en el aprendizaje inagotable de la escritura.

Por otro lado, decidí desarrollar un proyecto de investigación del cual ahora solo tengo dos o tres trazos generales y un título: Escuelas de Colima. Me emociona [desafía] el esbozo. Lo contaré en otro momento.

¡Feliz Navidad! ¡Hasta pronto!

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