Domingo sin pausa

En las horas que dediqué al trabajo dominical avancé en la revisión y corrección de las páginas de un proyecto de libro que tiene por título Mi vida en el Instituto. Cuenta la experiencia personal en el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, hoy extinto por obra y gracia de la reforma educativa aprobada en mayo.

La idea me cayó súbitamente. No la buscaba ni pretendía escribir al respecto. No me había pasado siquiera por la cabeza.

En diciembre de 2018, mientras hacía tareas de limpieza en casa, se me clavó el título y la necesidad de recapitular la historia breve de tres años trabajando en ese espacio. Entonces, quise dejar testimonio y ponderar el tiempo dedicado. Empecé sin estructura previa, sin orden, dejando que las páginas se fueran escribiendo como venían de la memoria o algún rincón íntimo se las dictaba a los dedos. Así fueron sumándose las páginas, sin prisa y sin parar. La cosecha fue mayor a la que podía presumir.

El libro está terminado como lo concebí cuando tuve claro lo que quería. En estos meses lo dejé reposar, volví en algunos momentos y ahora creo que es hora de hacerlo público. Será pronto, espero.

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