El uso de las palabras

Estoy en la última parte del libro Las tareas de casa y otros ensayos, de Natalia Ginzburg, escritora italiana (1916-1991). Leo ahora un ensayo sugerente, quiero decir, provocador. Antes que parafrasearla, prefiero citarla, con invitación a la reflexión, más que al incordio: “En nuestra sociedad actual, se ha decretado la exclusión de la palabra ‘ciego’ y se dice en cambio ‘invidente’. Se ha decretado la exclusión de la palabra ‘sordo’ y se dice ‘no oyente’. Las palabras ‘invidente’ y ‘no oyente’ han sido acuñadas con la idea de que de este modo los ciegos y los sordos sean más respetados. Nuestra sociedad no ofrece a los ciegos y a los sordos ningún tipo de solidaridad o de apoyo, pero ha acuñado para ellos el falso respeto de estas nuevas palabras”.

El texto que entrecomillo es de 1989, y es probable que las descripciones deban actualizarse, porque la realidad es más benigna con los ‘invidentes’ y ‘no oyentes’. Creo.

Veamos otros casos que descarna Ginzburg: “Por la misma motivación hipócrita, por el mismo falso respeto, a los viejos se les llama ‘los ancianos’, como si la palabra ‘vejez’ fuera una palabra infamante. No se entiende por qué la palabra ‘vejez’ ha de ser considerada infamante o ultrajante, pues indica una edad del hombre de la que nadie puede escapar si vive. Ultrajante es en cambio la forma en que se trata, en nuestra sociedad, la vejez.”

Un tercer caso sirve para fustigar las hipocresías sociales, siguiendo a la autora: “También por las mismas motivaciones hipócritas la sociedad impone no decir ‘negros’ sino ‘personas de color’. ¿Y por qué?, ¿de qué color? ¿Acaso en la palabra ‘negro’ hay algo ultrajante? ¿Acaso el término ‘persona de color’, púdico, cauto, ceremonioso e impreciso, no es más ultrajante y más discriminante que la palabra ‘negros’, que ya existía y que es verdadera?”.

Estamos inventando un lenguaje artificioso, cadavérico, dice, jugando con las “palabras-cadáveres” de Wittgenstein.

Aquí me quedo, con motivos para la reflexión y preguntas: ¿dónde ponemos, como sociedad, incluido el gobierno, el respeto: en la realidad o solo falsamente en las palabras?

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